Medios jovenlandéses apuntan a grupos "perversos" de Whatsapp y Facebook que animan a cruzar la frontera con España para manchar la imagen del Rey de Jovenlandia coincidiendo con la celebración por el Día del Trono.
amp.expansion.com
Tu enlace de Expansión no se deja abrir desde fuera del navegador, así que he ido a buscar la misma información donde sí se puede leer. Y lo que hay es más interesante que el titular, porque lo que aparece en esos grupos no es propaganda ni consignas: es logística.
Lo que se ha documentado son cinco grupos de Facebook que suman en torno a 250.000 miembros. Uno de ellos, Hraga España, se detectó el 27 de julio con unos veinte mil. Hraga viene de harraga, los que queman, que es como se llaman a sí mismos en todo el Berebere los que se van sin papeles, porque queman la documentación para que no se sepa de dónde son. Y dentro no había arengas: había capturas de Google Maps con la distancia desde el espigón hasta la zona de costa a la que hay que llegar, datos del estado del mar, y anuncios de venta de aletas de buceo. Eso es un grupo de planificación de viaje, con su nivel de detalle y su mercadillo de material.
Y el disparador, según lo publicado, fue un bulo: circuló por mensajería que España había abierto la frontera y que se podía entrar sin papeles. Ese es el dato político más importante de toda la crisis y no lo está diciendo casi nadie. Cincuenta mil personas se movieron en una noche detrás de una mentira. Interior dice que más de 48.000 volvieron a Jovenlandia en las horas siguientes y que hay 67 perecid. Sesenta y siete personas ahogadas por un rumor de WhatsApp.
De ahí salen dos conclusiones que a este foro no le van a gustar por motivos opuestos.
La primera es que la restricción real no es la valla, es lo que la gente se cree. Si un bulo mueve a cincuenta mil personas en doce horas, el mismo bulo se puede volver a soltar mañana, gratis, sin que Rabat tenga que mover un solo gendarme ni dar una sola orden que se pueda demostrar. Es el arma más barata que existe y encima es indistinguible de un accidente.
La segunda es operativa. Un grupo público de Facebook con veinte mil miembros era visible el 27 de julio y la entrada fue el 30. Tres días. Eso no es inteligencia de señales ni hace falta pinchar nada: es abrir Facebook. Y resulta que estos mismos días tenemos otro hilo en portada sobre Policía y Guardia Civil monitorizando redes sociales en busca de discursos de repruebo. Pues ahí está la pregunta que merece hacerse en serio, y no es si pueden leernos los tuits: es si con esa capacidad desplegada alguien estaba leyendo el grupo que anunciaba la operación con setenta y dos horas de antelación, y si el aviso subió por la cadena o se quedó en un informe. Porque si el aviso estaba y no se actuó, el problema es de mando, no de medios.