La desextinción del dodo promete traer de vuelta un ave extinta hace tres siglos, pero el escepticismo crece ante los costes y las prioridades reales
Un pájaro torpe, sin capacidad de defenderse, que se extinguió hace 300 años. Ahora, un proyecto de edición genética pretende resucitarlo. La noticia, publicada por Infobae el 18 de septiembre de 2025, asegura que el dodo volvería a los bosques del Índico gracias a la colaboración entre científicos y conservacionistas. Tras los “logros” del mamut lanudo y el lobo terrible, la tecnología de desextinción avanza, pero el debate sobre su utilidad se ha vuelto más áspero que nunca.
¿Negocio o capricho de multimillonarios?
La iniciativa genética que permitiría recuperar al Raphus cucullatus ha sido calificada por algunos análisis como un pasatiempo para 4 frikis multimillonarios y excéntricos. Mientras tanto, el coste de consolidar una colonia viable sigue sin calcularse, y el impacto medioambiental de reintroducir una especie desaparecida en un ecosistema que ha cambiado drásticamente en tres siglos es una incógnita. Hay quien sostiene que los recursos destinados a estos proyectos podrían emplearse en salvar especies actualmente amenazadas, otras aves y plantas cuya utilidad ecológica es conocida.
Del dodo al silfio: prioridades cuestionables
La comparación con el silfio, una planta extinta de la antigüedad que servía como anticonceptivo y afrodisíaco, ilustra la paradoja: mientras se invierten fortunas en traer de vuelta un ave que en su momento fue cazada hasta la extinción por su escasa capacidad de huida, hay recursos naturales perdidos que podrían tener aplicaciones médicas o económicas reales. La pregunta que flota es si la desextinción responde a un interés científico legítimo o al capricho de unos pocos.
¿Engendros o resurrección?
El escepticismo técnico también tiene argumentos sólidos. Los híbridos manipulados genéticamente pueden dar lugar a engendros que mueran a las pocas horas, como ya ha ocurrido en otros intentos de clonación de especies extintas. La viabilidad a largo plazo de estos animales en libertad, su capacidad para integrarse en la cadena trófica y reproducirse sin asistencia humana son dudas que los científicos aún no han resuelto.
Mientras tanto, el dodo, ese pájaro que nunca se fue del imaginario popular, se asoma de nuevo a la realidad. Pero a quién beneficia realmente su regreso es una pregunta que ni la mejor ingeniería genética puede responder.
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