El regreso del NO-DO: Sánchez y el control de la prensa
La analogía con el NO-DO franquista no es gratuita. Apenas unos meses después de las europeas del 9-J, el Gobierno de Pedro Sánchez ha acelerado una ofensiva sin precedentes contra la independencia judicial y la libertad de prensa. La denuncia de Ciudadanos ante la Comisión Europea por "ataques" a los medios y al CGPJ no es un episodio aislado: forma parte de un patrón que, según el Departamento de Estado de EE.UU., incluye "acoso" a periodistas y "riesgo de políticos polarizados". El relato oficial lo vende como lucha contra la desinformación, pero los números dibujan otra cosa.
900.000 euros en suscripciones y una caza de brujas
El Gobierno se gasta 900.000 euros al año en comprar suscripciones de periódicos, según The Objective. Una cifra que, por sí sola, no alarmaría si no fuera porque va acompañada de una estrategia de presión sobre las empresas que respaldan a medios no afines. The Objective habla de una “caza de brujas” en las compañías que publicitan en prensa crítica. Mientras, el PP denuncia que Sánchez quiere controlar los medios privados “como Maduro”. La plataforma 'Por Una Justicia Independiente' ya ha alertado a Bruselas de que peligran los fondos europeos si se vulnera el Estado de Derecho; el mecanismo de condicionalidad permite suspender ayudas.
Del “Aló presidente” al control del odio en redes
La deriva tiene precedentes. Durante la pandemia, los famosos “Aló presidente” fueron el germen, como recuerda un análisis habitual. Ahora, Sánchez anuncia la creación de una herramienta de “control del odio” en redes para justificar la censura, según Okdiario. El dueño de Telegram ya ha alertado a todos sus usuarios sobre la nueva censura en España. El argumento: frenar los discursos de odio de Vox. Pero el periplo incluye también el despido de David Alandate de El País, quien asegura que el propio presidente le llamaba para dictarle titulares. La Federación de Asociaciones de Periodistas (FAPE) ha exigido el cese de los ataques políticos para acallar a la prensa.
El NO-DO nunca se fue, solo cambió de nombre. Ahora se llama telediario, dijo un participante. El cálculo completo de gasto en propaganda, los casos de presión a medios y las advertencias de Bruselas dibujan un escenario que, a falta de resolución, deja más preguntas que certezas. Mientras, el silencio de Moncloa es la única respuesta.
Lo más compartido
Debates relacionados en el foro