La inflación interanual en Argentina se situó en el 33,5% en junio de 2026, tres décimas más que en mayo, según datos del IPC publicados por Datosmacro. La tasa mensual fue del 1,9% y la acumulada en el año alcanzó el 16,8%. Destaca la subida del 4,2% en Ocio y Cultura, cuya tasa interanual se dispara al 32%.
El dato llega en pleno debate sobre la política económica de Javier Milei. Para unos, es el mejor registro en dos décadas, una prueba de que el ajuste está funcionando. Para otros, sigue siendo una cifra inasumible que demuestra que el "shock" prometido no se ha materializado. Lo cierto es que la inflación sigue lejos de los objetivos oficiales y el consumo no termina de reactivarse.
El contexto: de la hiperinflación al estancamiento
Quienes defienden la gestión de Milei recuerdan que bajo el peronismo la inflación llegó a superar el 400% anual. Desde esa perspectiva, el 33,5% actual es un avance notable. Sin embargo, los críticos señalan que la desaceleración se ha estancado y que el costo de vida sigue erosionando el poder adquisitivo de los argentinos.
Las cuentas no cuadran
El dato de junio rompe la tendencia descendente de los meses anteriores. La subida en Ocio y Cultura es llamativa y sugiere que la demanda reprimida empuja ciertos sectores. Pero la inflación núcleo sigue resistiéndose a bajar del 3% mensual, y la presión sobre los precios regulados (tarifas, transporte) se mantiene.
En resumen: Argentina ha pasado de la hiperinflación a una inflación alta crónica. El debate sobre si es un éxito o un fracaso sigue abierto, y los datos no dan tregua.