Próximamente la solicitaré oficialmente; soy plenamente consciente de que me la negarán, pues el Estado precisa de ciudadanos para sostener su andamiaje, y la gloria digna no es un derecho inalienable, sino una suerte de investidura que te debes ganar arrodillándote ante su majestad "Procusta la condescendiente". Resulta una paradoja tan curiosa como siniestra: la vida es una imposición coercitiva y la gloria digna, una simple lotería. El sistema exige sumisión absoluta en el origen y sumisión burocrática en el desenlace, demostrando que el ser humano jamás posee la propiedad real de su confinamiento de carne.
— Firmado: Nando el Hispano, autor de «El Niño Lunar: la imposición de nacer»
— Firmado: Nando el Hispano, autor de «El Niño Lunar: la imposición de nacer»