Adiós a la X de la Iglesia en la renta: por qué cada vez más contribuyentes la borran
El gesto es pequeño: una cruz en una casilla. Pero su significado económico y simbólico crece. Cada año, unos nueve millones de declarantes marcan la opción a favor de la Iglesia católica en el IRPF, según datos que circulan en círculos fiscales. Sin embargo, un número creciente de contribuyentes está dejando de hacerlo. Las razones van desde el hartazgo con el relato oficial hasta la sospecha de que el dinero no acaba donde debería.
La asignación tributaria, que permite destinar el 0,7% del IRPF a la Iglesia o a otros fines sociales, genera un debate silencioso pero intenso. Quienes la borran argumentan que prefieren que todo el porcentaje vaya a partidas sociales genéricas, o incluso ninguna, por desconfianza en el sistema. Hay quien reclama una tercera casilla para investigación en ciencia, medicina y tecnología, una demanda que resurge cada campaña de renta.
La crítica más ácida apunta a que la Iglesia utiliza su red de ONG para canalizar fondos, y que la opacidad en el destino final es total. Otros señalan directamente que el dinero se pierde en "paguites" o en propaganda como la de 13TV, que presiona para que se marque la casilla. La ironía es que, cuanta más presión, más resistencia genera.
El dato que descoloca: a pesar del escepticismo creciente, nueve millones de personas siguen marcando la X. La pregunta es si ese número resistirá los próximos años, o si el gesto de borrar la casilla se convertirá en una tendencia imparable.
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