Vox exhuma el artículo 102 contra Sánchez: ¿puro teatro o principio del fin?
El artículo 102 de la Constitución no va a tumbar a Pedro Sánchez. Ni la propuesta de Vox para activarlo tiene recorrido jurídico, ni existe hoy la mayoría parlamentaria para sostenerla. Lo que sí tiene es una función política de primer orden: retratar a PP y Junts, forzarles a definirse y alimentar el relato de asedio que el presidente explota con habilidad.
Hay quien la despacha como un brindis al sol: sin jueces que muevan ficha, la moción se queda en gesto. La referencia a 2020, cuando no se planteó, delata el oportunismo electoral. Pero la sombra de Marruecos abre la vía a supuestos de dejación de funciones o prevaricación que, de llegar a los tribunales, darían a la jugada una dimensión inesperada.
La pinza sobre PP y Junts
El verdadero campo de batalla son los socios de investidura. Junts sabe que sostener a Sánchez le devora, pero unas elecciones anticipadas equivalen a un suicidio político con Orriols creciendo fuera. El PP tiene más que perder que ganar: si apoya la propuesta, rompe su imagen de partido de Estado; si la bloquea, regala a Vox la bandera de la firmeza. Ambos quedan obligados a retratarse.
A corto plazo, el artículo 102 no va a tumbar a nadie. A medio, si la justicia mueve ficha, la jugada de Vox puede convertirse en una pieza real de un engranaje que ni PP ni Junts controlan. O quedarse en un titular. La diferencia la marcarán los jueces, no el hemiciclo.