VOX no despega en Ceuta y Melilla: cuarta y tercera fuerza
¿Por qué VOX no consigue ser la primera fuerza en dos ciudades donde su discurso de mano dura debería encontrar terreno abonado? Los resultados electorales han dejado al partido en cuarta posición en Melilla y tercera en Ceuta, un resultado que muchos han recibido con satisfacción, como si el rechazo a la formación fuese la única noticia buena de la jornada.
Ambas ciudades autónomas viven una realidad socioeconómica peculiar: elevada dependencia del empleo público, comercio transfronterizo y una presión demográfica constante por su ubicación geográfica. Este contexto, en teoría, favorece a partidos que prometen orden y control de fronteras. Sin embargo, las urnas no han acompañado a VOX.
Un voto condicionado por lo local
El análisis electoral en estas plazas no puede copiar el guion del resto de España. Los partidos regionalistas y las dinámicas políticas propias de Ceuta y Melilla pesan más de lo que suele admitirse. VOX, a pesar de su expansión en el conjunto del país, no ha logrado aquí superar a fuerzas con implantación histórica. La ironía es que el partido de Santiago Abascal puede presumir de representación, pero difícilmente de éxito: la cuarta plaza en Melilla y la tercera en Ceuta saben a poco para una formación que aspira a gobernar.
Quizá el voto urbano sea más escéptico de lo que los sondeos preconizan. O quizá la realidad económica y social de las dos ciudades africanas tenga poco que ver con la narrativa nacional. Lo que queda es un resultado que invita a matizar el avance del partido y a preguntarse si su techo electoral está más bajo de lo que parecía.