Vitoria-Gasteiz: la ciudad verde que se llena de grafitis
En los años 90, Vitoria era la ciudad limpia y ordenada del País Vasco, un ejemplo de gestión urbana. Hoy, quien la visita encuentra un casco viejo plagado de pintadas, árboles secos y un ambiente que algunos califican de "lodazal de postureo". El contraste entre la imagen de "capital verde europea" y la realidad callejera ha abierto un debate sobre la gestión municipal y el cambio político.
Grafitis y dejadez: el síntoma de una gestión cuestionada
Las fotografías que circulan muestran fachadas centenarias cubiertas de grafitis, incluyendo el Museo de Arqueología. "Nunca verás pintadas en León, Burgos o Salamanca", se compara. La queja recurrente es que el Ayuntamiento no limpia: "Llevan dos años que antes de Semana Santa hacen una limpia de pintadas". Mientras, los árboles secos tardan semanas en ser sustituidos. Algunos atribuyen el deterioro a la "cultura del 'esto es lo que hay'" y a una gestión que prioriza el postureo político sobre el mantenimiento.
El giro político: de la era Cuerda a Bildu
La ciudad ha experimentado un cambio de signo político. El partido más votado es Bildu, un giro que no todos ven con buenos ojos. Se recuerda la gestión del PNV en los 90, cuando "las casas llegaron a ser las más caras del país, solo comparable a Barcelona y Baleares", lo que provocó una salida de 30.000 personas. Hoy, algunos defienden que Vitoria tiene "más proyectos y desarrollo que trabajadores", pero otros señalan que la identidad de la ciudad se ha transformado: "Era demasiado castellana, poco vasca, así que aplicaron terapia de choque".
Calidad de vida vs. percepción de decadencia
No todo es negativo. Los defensores de Vitoria destacan sus zonas verdes, centros cívicos con piscina en cada barrio, buena red de carriles bici y un clima que, aunque frío en invierno, es "el más soleado y seco de las tres capitales vascas". El nivel económico es alto, con abundante empleo industrial bien pagado. Sin embargo, el tráfico se ha vuelto caótico desde la implantación del tranvía y las Zonas de Bajas Emisiones, y la inmigración ha cambiado la fisonomía de algunos barrios.
La pregunta que queda en el aire es si Vitoria-Gasteiz conseguirá revertir la imagen de deterioro o si, por el contrario, la tendencia hacia un urbanismo descuidado y una política identitaria seguirá alejando a quienes buscan una ciudad tranquila y bien cuidada. El dato de los 30.000 emigrantes de los 90 resuena como un aviso de lo que puede ocurrir si no se corrigen los errores.
Debates relacionados en el foro