El documental 'Ciudades del pecado' recorrió medio mundo; en España, ni una
A finales de los 2000, una serie documental atípica se coló en la televisión española de madrugada. Un presentador con gafas viajaba a países nórdicos, Asia y América en busca de las prácticas sexuales más extremas: harenes controlados por ancianos, rituales de azotes, orgías comunitarias. El estilo era a medio camino entre el reportaje antropológico y el humor sórdido. La serie se llamaba 'Ciudades del pecado' y, aunque duró poco en antena, dejó una anécdota que los que la vieron recuerdan con extrañeza.
El país donde no pasaba nada
El presentador conseguía siempre su objetivo: en cada destino, mujeres dispuestas a participar en lo más rocambolesco. Hasta que llegaba a España. Aquí, literalmente, no ligaba. Según su propio relato, en ningún otro país le fue tan difícil encontrar compañía sexual. La ironía es que España se promociona como destino de sol y sexo, pero el cazador de rarezas se topó con un muro de indiferencia. Los comentarios del hilo apuntan a que el aspecto del presentador —objetivamente poco agraciado— chocaba con un estándar masculino local que, según algunas encuestas, tampoco es que tenga una vida sexual más activa que la media nórdica. La excepción confirmaba la regla: el turista del sexo no pudo con la ley del entorno.
Un misterio sin resolver quince años después
De aquella serie apenas quedan fragmentos en YouTube con calidad de 240p. Un usuario recordaba el capítulo en el que aparecía la actriz Daisy Marie y se colaba un plano no censurado. Pero el episodio español se ha perdido o nunca se emitió con el mismo impacto. Lo cierto es que la paradoja sigue abierta: el país del 'nofollispain' —como lo llamó el presentador— fue el único rincón del planeta donde el sexo no se vendió ni regaló. Quién sabe si aquel viejo nórdico con barba de Papá Pitufo, rodeado de mujeres jóvenes azotadas con ramas, habría corrido la misma suerte en la costa del Sol.