Valdearenas, la playa cántabra que esconde 3 km de arena sin agobios (si sabes cuándo ir)
Quien haya intentado pisar una playa del Cantábrico en agosto sabe que la palabra 'relax' se la lleva el viento. Pero hay un lugar en Boo de Piélagos, las Dunas de Valdearenas, que promete tres kilómetros de costa sin la marea humana de los fines de semana. La clave está en el calendario: entre semana, de miércoles a viernes, el perfil cambia.
El argumento es tan viejo como el turismo de masas: la costa oriental de Cantabria se convierte en un embudo cada sábado y domingo. Quien busca paz, mira hacia el oeste. Allí, Valdearenas ofrece pinar, rutas y un arenal donde, según las crónicas de viajeros avezados, la convivencia se organiza en zonas bien diferenciadas: familias y grupos de baño en un lado, nudistas y espacios LGTB en otro, y hasta un área para perros que, según aseguran, funciona en Noja.
La fórmula del viaje 'proceresco' tiene su lógica: salir el miércoles, volver el viernes, evitar el aluvión de los que solo libran sábado y domingo. En el camino, una parada en restaurante de carretera al estilo 'lonchafinista' –menú del día, ni más ni menos– y el objetivo cumplido: mar, verde y poca gente.
Pero no todo es idílico. El debate sobre la masificación veranieja saca a relucir tensiones soterradas: hay quien echa la culpa a la afluencia masiva de veraneantes de otras comunidades, y quien señala que el problema es la falta de orden. Las playas salvajes atraen a quienes buscan intimidad, lo que a veces choca con las expectativas de las familias. Y el modelo de adosados a pie de playa, esas 'torres colmena' que jalonan otras costas, aquí no existe. La pregunta, como casi siempre, es cuánto durará este pequeño paraíso antes de que el turismo de fin de semana lo devore.
En cualquier caso, el dato que descoloca: tres kilómetros de playa, en plena temporada alta, con espacio de sobra para tender la toalla. El truco, como casi siempre, es la fecha.