El baile ideológico de Verstrynge: de Podemos a la agenda antiinmigración
Jorge Verstrynge vuelve a saltar a la palestra, pero no por un nuevo cargo, sino por un viaje político que desafía cualquier brújula. ¿Cómo se pasa de ser simpatizante de Podemos a abrazar un discurso antiinmigración que podría firmar Marine Le Pen? La respuesta está en una trayectoria salpicada de giros y coqueteos con la ultraderecha francesa.
Un pasado filo-Podemos con raíces francesas
Nacido en Marruecos y criado en Francia, Verstrynge nunca ocultó su admiración por ciertos aspectos del programa del Frente Nacional. En 2017, durante una entrevista en Al Rojo Vivo, reconocía que le gustaban partes de la agenda de Le Pen, aunque aseguraba haber votado por Macron. Ese mismo año, su perfil en los medios era el de un intelectual cercano a Podemos, con apariciones constantes en tertulias.
El giro que nadie esperaba (o quizás sí)
Con el paso de los años, su discurso se ha endurecido en materia migratoria hasta puntos que sus críticos consideran una traición a sus orígenes políticos. Mientras unos lo tildan de «chaquetero», otros señalan que, en realidad, siempre mantuvo ese discurso, incluso en su etapa filo-Podemos. La coherencia no es el fuerte de Verstrynge, o quizás lo es: una coherencia con sus propias contradicciones.
El derecho a cambiar de opinión, ¿o una cuestión de conveniencia?
Algunos defienden que un político puede evolucionar, y que Verstrynge al menos no ha cambiado de opinión tras una votación. Pero la tendencia a bailar al son que mejor le conviene —del Frente Nacional a Macron, de Podemos al discurso antiinmigración— alimenta las sospechas de oportunismo. Su hoja de ruta parece dictada más por el cálculo que por la convicción.
Verstrynge tiene un color para cada temporada. El problema es que el espejismo de la coherencia no resiste el examen de su propia hemeroteca.
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