Venezuela revela una deuda de 240.000 millones y se prepara para la mayor reestructuración soberana de la historia
La caída del régimen de Nicolás Maduro, tras la intervención de Estados Unidos, ha dejado al país sumido en una crisis sin precedentes que un terremoto reciente ha agravado. Pero el verdadero seísmo económico está por llegar: Venezuela se dispone a reconocer una deuda de 240.000 millones de dólares (212.000 millones de euros), muy por encima de las estimaciones previas que la situaban entre 150.000 y 200.000 millones. El anuncio, que se espera en las próximas semanas, abre el mayor proceso de reestructuración soberana jamás visto.
El terremoto físico ha devastado infraestructuras ya precarias, pero el terremoto financiero promete ser peor. Mientras algunos analizan los beneficios que las grandes constructoras podrían obtener de la reconstrucción –un negocio que ya se perfila jugoso–, otros advierten de que la gestión del dinero público en estas situaciones suele acabar en sobrecostes y corrupción. Lo único seguro es que la economía venezolana tocará fondo, y desde ahí, el único camino posible es subir, aunque el coste social será inmenso.
La reacción internacional se centra en el control de los recursos petroleros, mientras que en España se espera un nuevo éxodo de venezolanos acogiéndose a la Ley de Nietos o a reagrupaciones familiares. La diáspora venezolana, que ya supera los siete millones de personas, podría engrosarse con nuevas oleadas.