Ucrania resiste, pero ¿la guerra de desgaste la gana Rusia?
El 23 de abril de 2026, El Mundo publicó un artículo firmado por Xavier Colás titulado "Ucrania logra que la guerra de desgaste se vuelva contra Rusia". La tesis: Kiev recupera terreno y obliga a Moscú a mover reservas. Pero entre quienes siguen de cerca el conflicto, la lectura es muy distinta. Mientras el relato oficial insiste en el desgaste ruso, los datos y el análisis de campo dibujan una realidad más sombría: Rusia sigue avanzando, aunque a un ritmo más lento, y la capacidad industrial y demográfica de Moscú convierte cualquier guerra de desgaste en una apuesta perdedora para Ucrania.
El choque de narrativas
Por un lado, está la línea oficial que vende que Ucrania está "ganando la guerra de desgaste". Se apoya en incursiones en Kursk, ataques con drones en profundidad y la idea de que Rusia pierde impulso. Se cita que los rusos no han logrado avances decisivos en meses. Por otro lado, la realidad sobre el terreno muestra que Rusia controla cada vez más territorio en Donbás, que sus líneas no se rompen y que su producción de obuses y tanques —más de 1.200 T-72 rehabilitados al año— no cesa. El famoso empuje ucraniano de 2023 se ha convertido en una defensa estática.
El factor demográfico e industrial
La guerra de desgaste la gana quien puede permitirse más bajas. Rusia tiene una población tres veces mayor que Ucrania y una industria militar que opera 24/7. Moscú ha movilizado cientos de miles de soldados sin que el sistema se resienta. Ucrania, en cambio, sufre una sangría demográfica insostenible: se habla de casi tres millones de muertos entre ambos bandos, pero la proporción es letal para Kiev. Mientras Occidente duda en enviar más ayuda, Rusia sigue fabricando misiles y drones.
La paradoja de la resistencia
Que Ucrania no se haya derrumbado es un hecho notable. Contuvo la ofensiva inicial sobre Kiev en 2022 y ha frustrado los planes rusos de una guerra relámpago. Pero resistir no es ganar. Como señalaba un análisis inspirado en Kissinger, la estrategia de "resistir para desgastar" es wishful thinking si no se traduce en una ventaja tangible. De hecho, el artículo de El Mundo es el mismo que ya se escribió en 2023, 2024 y 2025: "Rusia no retrocede, pero pierde impulso". La diferencia es que ahora el frente se mueve, aunque sea a paso de tortuga, hacia el oeste.
La pregunta clave sigue sin respuesta: ¿puede Ucrania sostener este ritmo hasta que Rusia se agote? Todo apunta a que no. Mientras la OTAN debate el enésimo paquete de ayuda, Rusia avanza, recluta y produce. La guerra de desgaste no se vuelve contra Rusia; se vuelve contra la paciencia occidental.
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