Me refiero a que aquí somos un grupo de personas con intereses distintos. Eso tiene desventajas, pero me he dado cuenta de una ventaja poco comentada: tenemos menos miedo a relacionarnos.
Llevo dos décadas viendo a los milennials y gente más joven que yo con dificultades si hablas con ellos 1 vs. 1. O por teléfono. Sin embargo, nosotros nos llevamos el sanbenito de antisociales, porque en grupo ellos parecen más sociables.
Esto es un rompecabezas que he resuelto gracias a un autor de hace dos siglos: Schopenhauer. Parafraseándole, dijo que la gente normal sacrifica parte de sí misma. Lo que desarrollaba luego era que la gente bajaba su inteligencia al máximo común divisor y solo hablaba de lo más simple posible, con el objetivo de pasar desapercibidos en los grupos y caer bien, porque tenían miedo de ser ellos mismos y sufrir el precio que ya conocemos: el ostracismo.
Al final, si sufrimos el ostracismo, es porque tenemos menos miedo. Mucho menos miedo a la gente que los demás, y no al revés como a menudo se nos pinta. Nosotros tenemos valor de ser rechazados. Y eso lo noto como una ventaja práctica cuando tengo que relacionarme 1 a 1 en lugares nuevos o con gente muy diferente o nueva, mientras que otra gente de mi edad entra en estado de terror profundo si tiene que atender una llamada de teléfono cualquiera.
Llevo dos décadas viendo a los milennials y gente más joven que yo con dificultades si hablas con ellos 1 vs. 1. O por teléfono. Sin embargo, nosotros nos llevamos el sanbenito de antisociales, porque en grupo ellos parecen más sociables.
Esto es un rompecabezas que he resuelto gracias a un autor de hace dos siglos: Schopenhauer. Parafraseándole, dijo que la gente normal sacrifica parte de sí misma. Lo que desarrollaba luego era que la gente bajaba su inteligencia al máximo común divisor y solo hablaba de lo más simple posible, con el objetivo de pasar desapercibidos en los grupos y caer bien, porque tenían miedo de ser ellos mismos y sufrir el precio que ya conocemos: el ostracismo.
Al final, si sufrimos el ostracismo, es porque tenemos menos miedo. Mucho menos miedo a la gente que los demás, y no al revés como a menudo se nos pinta. Nosotros tenemos valor de ser rechazados. Y eso lo noto como una ventaja práctica cuando tengo que relacionarme 1 a 1 en lugares nuevos o con gente muy diferente o nueva, mientras que otra gente de mi edad entra en estado de terror profundo si tiene que atender una llamada de teléfono cualquiera.
