Partido de alto riesgo: la factura económica de los disturbios post-Fracia-Marruecos
La pregunta suena a provocación, pero tiene datos detrás: los daños materiales de una noche de disturbios postpartido podrían superar los que infligió la Wehrmacht durante la ocupación de París. Mientras que Hitler ordenó preservar la ciudad –y de hecho la visitó como turista, admirando la Ópera y los Campos Elíseos–, las celebraciones o enfados de ciertos colectivos en la Francia actual suelen dejar un reguero de coches calcinados y comercios saqueados.
La ocupación que no dejó huella
Históricamente, los nazis apenas causaron destrucción en París. La ciudad se rindió sin combatir, y Hitler, en su única visita, recorrió los monumentos sin inmutarlos. La destrucción que algunos asocian con la guerra en Francia se concentró en Normandía y otras zonas de combate. En cambio, en los últimos años, cualquier evento deportivo que involucre a Marruecos (o a Argelia) ha provocado episodios de violencia urbana: coches quemados, saqueos y enfrentamientos. Las previsiones para el Francia-Marruecos apuntan a una noche larga, independientemente del resultado.
El coste material: de la anécdota a la estadística
Un usuario del debate llegó a cifrar el escenario: 12 muertos, miles de heridos, algún edificio emblemático ardiendo, cientos de tiendas saqueadas y 300 coches calcinados. Aunque sean solo especulaciones, los antecedentes invitan a tomarlas en serio. Tras la victoria de Marruecos contra España en 2022, se registraron disturbios en varias ciudades francesas. El coste económico de esos incidentes (seguros, limpieza, pérdida de negocio) superó los millones de euros. Nada comparable a los pocos destrozos que causaron los soldados alemanes en cuatro años de ocupación, que se limitaron a requisiciones sin violencia callejera.
La paradoja de Paco Rabanne
En el debate se rescata una curiosidad: el modisto Paco Rabanne, convencido de que París ardería tras la caída de la estación MIR, cerró sus tiendas aquel día. No pasó nada, y la ciudad se rió de él. Ahora, el temor a la hoguera es más realista, pero no por una estación espacial, sino por una simple selección de fútbol.
¿Qué dice la economía?
El análisis económico de estos episodios suele centrarse en el coste de los daños, la afectación al turismo y la prima de riesgo de las aseguradoras. París ya acumula un sobrecoste en seguridad cada vez que hay un partido de alto voltaje. Si el escenario pesimista se cumple, la factura podría superar ampliamente los destrozos del III Reich, que fueron prácticamente nulos. La ironía es que los invasores del siglo XXI no llevan casco ni fusil: llevan bufandas de su equipo favorito y, a veces, un mechero.