Así operan los depredadores financieros en las puertas de las agencias: ofrecen pisos a estudiantes desesperados
La escena se repite en varias ciudades universitarias: colas de jóvenes frente a inmobiliarias buscando un piso y, de repente, aparecen tres personas ofreciendo viviendas sin papeleo ni hipoteca tradicional. Son los usureros que aprovechan la desesperación de los estudiantes por encontrar alojamiento. "Vinieron tres personas a ofrecernos pisos", relataron testigos. La oferta es tentadora, pero las condiciones suelen ser opacas y los intereses, desorbitados.
Construir más no es la panacea, según los datos
El debate sobre la vivienda enfrenta a quienes piden liberar suelo y construir más, y a los que señalan que eso no resuelve el problema estructural. Los defensores de la construcción masiva argumentan que es la única vía para abaratar precios, pero la experiencia de la burbuja de 2008 demuestra lo contrario: se construyó muchísimo, había menos inmigrantes y los precios eran igualmente altos. La razón, apuntan algunos análisis, es que los bancos mantienen precios artificialmente altos mediante hipotecas y que la demanda se renueva constantemente con la llegada de fondos de inversión.
La escalada de la demanda y el papel del Estado
Mientras unos claman por expulsar a los 10 millones de inmigrantes llegados desde 2010 como solución, otros consideran que el Estado debe intervenir directamente construyendo millones de viviendas. Pero también hay quien sostiene que las trabas administrativas y los impuestos ahuyentan a los promotores privados, perpetuando la escasez. "Nadie arriesga su capital con leyes lesivas", se argumenta.
El resultado es un callejón sin salida: la oferta no crece al ritmo de la demanda, y en ese vacío aparecen los usureros. La desesperación de los universitarios se convierte en su mejor reclamo. Mientras el debate político se enquista, los estudiantes siguen haciendo cola a las puertas de las inmobiliarias, esperando que llegue alguien –un banco, un promotor o un prestamista– a ofrecerles un techo.