Multa de hasta 750 euros por usar jabón en duchas de playa
Imagínese la escena: sale del agua, se acerca a la ducha, se enjabona para quitarse la sal y la arena. Y justo entonces un vigilante le impone una multa de 750 euros. No es ciencia ficción, sino la letra pequeña de las ordenanzas municipales de muchas playas españolas este verano. El motivo: la mayoría de estas duchas vierten directamente al terreno o al mar, sin pasar por una depuradora. El jabón, aunque biodegradable, se considera un contaminante.
¿Por qué está prohibido el jabón?
El agua de las duchas playeras no va a una EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales), sino que se infiltra en el suelo o acaba en el mar. Los detergentes y tensioactivos del jabón alteran el ecosistema marino, especialmente en zonas de baño. Los ayuntamientos han endurecido la vigilancia: inspectores recorren las playas para detectar infracciones y, si pillan a alguien con gel o champú, la sanción puede alcanzar los 750 euros.
La polémica: ¿multa justa o desproporcionada?
Hay quien defiende la norma por razones ecológicas y de higiene. Usar jabón en duchas públicas multiplica los hongos y bacterias en el suelo, además de contaminar. Otros consideran la multa excesiva y denuncian una aplicación selectiva: mientras unas familias son sancionadas, otros comportamientos más graves (como el vertido de residuos) quedan impunes. Algunos proponen instalar duchas de monedas para disuadir el abuso, una solución que ya se aplica en varios municipios.
El dato que descoloca
Lo paradójico del asunto es que, según estudios, el impacto ambiental del jabón de uso doméstico en las duchas playeras es mínimo comparado con otros vertidos urbanos. Sin embargo, la multa máxima es de 750 euros, más que por otras infracciones menores. Una muestra más de cómo la burocracia veraniega castiga al ciudadano de a pie mientras mira hacia otro lado con problemas mayores.