Bruselas prepara la Kids Act y la verificación de edad universal
Lo llamativo no es que Bruselas quiera proteger a los menores de las redes sociales. Es que, para conseguirlo, la propuesta obliga a identificar a todo el que abra una cuenta, tenga 12 años o tenga 60. La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, presentó hace un par de días la conocida como Kids Act, un paquete que, según los documentos que circulan, prohibirá las redes sociales a los menores de 13 años y dejará a los de 13 a 15 con «minicuentas» supervisadas.
Qué prohíbe la Kids Act a menores de 13 y 15 años
El punto caliente no es la edad mínima. Es la verificación. Para impedir que un niño se registre haciéndose pasar por adulto, las plataformas quedarán obligadas a comprobar la edad de todos sus usuarios. Y ese chequeo, sostienen quienes defienden la norma, solo es fiable si cada perfil va atado a una identidad real. La duda aparece aquí: no hay rastro de que la comprobación se limite a leer un número y olvide el resto de los datos.
De la edad a la identidad digital: el eID y el monedero
La propuesta se cruza con dos piezas que la UE lleva tiempo cocinando: la identidad digital europea (eID) y la cartera o monedero digital, concebido como un almacén único de los datos del titular. La coincidencia temporal es, para buena parte del análisis crítico, demasiada casualidad. Hay quien recuerda que con pruebas de conocimiento cero (ZKP) se podría acreditar la edad sin revelar ningún otro dato, y quien responde que precisamente eso no es lo que se busca.
El efecto acumulación: de verificar la edad a identificar al titular
Una de las objeciones más repetidas no apunta al primer paso, sino al quinto. Quien concede la necesidad de comprobar la edad avisa de que el sistema no se quedará ahí: de demostrar que alguien es mayor se pasará a conservar registros para evitar fraude, luego a identificar al titular para perseguir delitos, después a la interoperabilidad entre servicios y, finalmente, a atender requerimientos judiciales. Mediante sucesivas excepciones, el diseño inicial acaba irreconocible.
La respuesta técnica: VPN, Tor y servidores fuera de la UE
Frente al control, parte del público técnico ya hace inventario. Las VPN para cambiar de ubicación, Tor y redes como Freenet —rebautizada Hyphanet tras su escisión— para navegar sin dejar rastro, y la migración de servidores a jurisdicciones fuera de la UE son las vías más citadas. No hay consenso sobre si servirán de algo: otro sector recuerda que la identificación por la puerta de entrada deja fuera a quien se conecte desde otro país.
El pulso político: de Berlín a Madrid
El terreno no es solo europeo. Según las informaciones difundidas, el alemán Merz habría anunciado su intención de restringir las redes sociales y habría rechazado invocar la libertad de expresión como freno. En España, Vox y Alvise se han posicionado contra lo que describen como un 1984 digital. Falta por ver si esa oposición se traduce en votos o en titular.
Si la verificación de edad acaba siendo obligatoria para todos, ¿quién garantiza que el dato que hoy sirve para proteger a un niño no se reutilice mañana para otra cosa?