Terremoto de 7,7 en Indonesia: el sudeste asiático tiembla
Indonesia ha vuelto a temblar. Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió este viernes la costa de la isla de Flores, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El epicentro, a 62 kilómetros al noroeste de Ende y a 162 al este-noreste de Labuan Bajo, se situó a solo 10 kilómetros de profundidad, lo que disparó la alerta de tsunami en la región.
La factura económica del seísmo es, por ahora, una incógnita. No se han reportado víctimas ni daños materiales, pero la historia sísmica de Indonesia y su papel como nodo logístico del sudeste asiático convierten cualquier temblor en una amenaza para el turismo, las infraestructuras y las cadenas de suministro. Los primeros instantes después del terremoto, esos en los que el suelo zumba desde abajo, son los que marcan la diferencia entre una anécdota y una catástrofe.
Las réplicas de más de 6 grados registradas tras el seísmo principal mantienen la tensión. Y en un contexto global ya de por sí convulso, hay quien ve en el temblor de Flores un recordatorio de que la inestabilidad no entiende de fronteras: ni geológicas ni económicas. La política global, añaden algunos, también amenaza con moverse.
De momento, la alerta sigue activa y el análisis se queda en la incertidumbre: sin víctimas confirmadas, la factura puede ser cero o puede ser astronómica. La única certeza es que Indonesia vuelve a estar en el epicentro.