Tailandia bajo el agua: emergencia y estanterías vacías
Un pasillo de 7-Eleven sin nada que llevarse a la boca. Esa es la estampa que se difunde desde Tailandia, donde las inundaciones han dejado los supermercados de conveniencia reducidos a estanterías vacías y han forzado la declaración del estado de emergencia. El agua no solo corta carreteras: también empuja a la superficie a los reptiles que dormitaban en acequias y canales. La escena, grabada en vídeo, circula más rápido que cualquier parte oficial.
Qué se sabe de las inundaciones en Tailandia
El país afronta uno de esos temporales que se miden por lo que rompen, no por lo que llueven.
Los 7-Eleven, la cadena de ultramarinos más ubicua del Sudeste Asiático, aparecen en las imágenes prácticamente vacíos, con los lineales desnudos y sin comida para una población atrapada por el agua. En paralelo, el temporal ha sacado a la superficie fauna que normalmente no pisa el asfalto:
reptiles nadando donde antes había acera.
La lectura inmediata es la del colapso logístico. La segunda es la de siempre: hay quien sostiene que esto es
el clima tropical de manual y que cada temporada de lluvias deja un reguero parecido. Enfrente pesa el argumento contrario, que el calentamiento global no inventa los monzones pero sí los carga de agua.
El HAARP, Daniel Sancho y el resto del ruido
Aparece, cómo no, el
HAARP. Hay quien atribuye el temporal a ese supuesto programa de control climático, una hipótesis que circula desde hace años y que
no cuenta con ningún respaldo científico. En el mismo saco entra el recuerdo de Daniel Sancho, que cumple condena en el país: preguntarse cómo le estará yendo con el agua en la puerta se ha vuelto un clásico de cada catástrofe tailandesa.
Y el detalle que descoloca, más útil que cualquier teoría: el temporal llega
justo antes de octubre, cuando arranca la temporada alta de viajeros. El destino que medio planeta idealiza sigue siendo el mismo que se inunda.