Jabaroot, Pegasus y la sombra de un golpe político en España
La amenaza del grupo de hackers Jabaroot de publicar contenido de los teléfonos del presidente Pedro Sánchez y de su entorno ha agitado el tablero político. Según las informaciones que circulan desde hace horas, el colectivo que ya filtró 70.000 registros de los servicios de inteligencia marroquíes asegura tener material obtenido presuntamente a través del programa Pegasus en 2022. En los próximos días, dicen, podría salir a la luz. La pregunta es si un escándalo de esa magnitud tendría capacidad real de tumbar al Ejecutivo.
Qué se sabe del hackeo a Jabaroot
Lo que se conoce por ahora es fragmentario. El grupo ya demostró capacidad de golpe: la filtración de los datos de 70.000 integrantes de los servicios de inteligencia y seguridad de Marruecos fue verificada y dio la vuelta al mundo. Sobre la base española, las informaciones apuntan a que Jabaroot tendría en su poder comunicaciones intervenidas a través de Pegasus, el software israelí, durante 2022. No hay confirmación oficial, pero la amenaza coincide con un momento de tensión máxima con Marruecos y con el giro del Gobierno en asuntos como el Sáhara o las relaciones con Argelia.
El escepticismo como corriente dominante
Pese al ruido, la mayor parte de los análisis que manejan los círculos políticos y económicos coincide en un punto: la publicación de las supuestas filtraciones no provocaría, por sí sola, la caída del Gobierno. Los argumentos son de calado. Primero, la aritmética parlamentaria: el Ejecutivo depende de una mayoría muy precaria, pero resistente mientras no se rompa el bloque de investidura. Segundo, la experiencia previa: ningún escándalo, por grave que haya parecido, ha logrado mover a la coalición. Tercero, el control de los resortes del Estado: quien tiene la capacidad de convocar elecciones no va a hacerlo voluntariamente si el coste personal es un proceso judicial. Por eso se habla de un "farol" más que de una amenaza real.
Marruecos como telón de fondo
Detrás de la marejada de rumores asoma la verdadera partida: la presión migratoria. La cooperación con Marruecos es el activo más valioso que tiene el Gobierno para controlar las llegadas a Ceuta y Melilla. La historia reciente muestra que Rabat puede abrir la espita cuando quiere. En ese contexto, una publicación masiva de datos comprometedores no solo dañaría al Ejecutivo español, sino que rompería el equilibrio que sostiene la relación bilateral. No es descabellado pensar que Jabaroot, si es un actor independiente o una pantalla de un servicio de inteligencia, esté jugando con fuego.
El tiempo corre. Las famosas 72 horas que lleva pronosticando la rumorología no se han cumplido hasta ahora, y el Gobierno sigue en pie. Pero el riesgo de que algo termine saliendo no es cero. Si el contenido existe y se publica, el efecto político sería imprevisible. Los próximos días dirán si era humo o dinamita.