Eva Soriano y la reacción visceral a su humor
Nadie discute que a Eva Soriano no le gustan los bigotes. Lo que está generando debate es la virulencia con la que algunos sectores reaccionan a su humor. Sin embargo, un vistazo a las respuestas revela más sobre quienes las escriben que sobre la humorista.
Los comentarios, mayoritariamente anónimos, se centran en su aspecto físico y en ataques personales, dejando de lado cualquier análisis de su trabajo. Se repiten acusaciones de falta de gracia y términos despectivos que, más que crítica, parecen una reacción visceral ante una mujer que ocupa espacio público desde el humor.
Mientras el ecosistema digital siga premiando el anonimato sin cortapisas, este tipo de reacciones probablemente continuarán. Lo que queda por ver es si el público será capaz de separar el grano de la paja y valorar el humor por lo que es, no por quién lo cuenta.