Beratón, el bar de los 5 vecinos: una pareja lo dejó a los meses y el pueblo busca insensatos
Beratón, Soria, 5 vecinos en invierno. Una pareja aceptó el reto de gestionar el bar del pueblo con vivienda y local gratis el primer año. A los pocos meses, se fueron. La alcaldesa: 'No supieron adaptarse'. Pero los números cantan: mantener abierto un bar 12 horas diarias cuesta unos 50 euros al día solo en luz y calefacción, y la clientela fija apenas consume 15 euros en cafés. El resultado es un agujero de 35 euros diarios, más de mil al mes, sin contar el autónomo ni el IBI.
El negocio que no sale a cuenta
El primer año lo ofrecían 'prácticamente gratis', pero gratis no significa sin costes. El autónomo cuesta unos 300 euros al mes, la calefacción en invierno soriano es una losa, y la electricidad para mantener el bar abierto desde las 9 de la mañana hasta las 10 de la noche se come cualquier margen. Los 5 vecinos, la mayoría jubilados, se toman un café de 1,50 euros y se pasan la mañana. Algunos esgrimen que el bar es la clave para atraer a moteros y senderistas, pero los fines de semana apenas compensan. 'En invierno no hay nadie', resume un análisis. La alcaldesa cobró 6.000 euros en 2024, según un dato que circula, y el bar está en el propio ayuntamiento, lo que añade un toque kafkiano.
La adaptación: más que leña y silencio
La pareja se fue cuando llegó el invierno y se quedaron solos. No supieron 'construirse una rutina', dice la alcaldesa. Pero el debate va más allá: en un pueblo donde no hay nada en 20 km a la redonda, la soledad no se combate con 15 rutas de senderismo y observación de estrellas. Los vecinos del pueblo, jubilados y con sus propias rutinas, no son precisamente una compañía juvenil. 'Los hombres todavía pueden aguantar; una mujer de hoy, ni de coña', se lee en algún comentario que refleja la dureza de la vida rural para quienes no están hechos a ella. Además, la calefacción de leña requiere planificar en verano: talar, secar, almacenar. No es tan sencillo como comprarla barata.
España vaciada: el espejismo de la repoblación
El caso de Beratón no es aislado. En la España vaciada, ofrecer vivienda y negocio gratis no basta si no hay masa crítica ni servicios. La población en un radio de 40 km es de unos 60.000 habitantes, pero todos dispersos en pueblos sin transporte público. El ayuntamiento quiere mantener el bar como 'servicio esencial', pero sin clientes, es un pozo sin fondo. Algunos apuntan a que la solución sería una máquina expendedora y un club social abierto dos horas al día. Otros, más escépticos, denuncian que los pueblos quieren 'langostos' que les mantengan el chiringuito mientras ellos cobran sus pensiones y subvenciones. La pareja que se fue no es la primera ni será la última.
El mito de la repoblación rural choca con la aritmética básica. Mientras el bar de Beratón siga siendo un agujero de 35 euros al día, cualquier incauto que acepte el envite acabará yéndose, como ya pasó. La pregunta que queda en el aire: ¿quién querrá ser el próximo?
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