El PSOE ha coronado a Pedro Sánchez con una foto gigante que preside sus asesorías.
La imagen ha desatado una tormenta de críticas que comparan la práctica con los regímenes totalitarios. Algunos analistas señalan que la foto, colocada en un lugar destacado de la sede del partido, refleja una deriva hacia el culto a la personalidad. Otros, en cambio, lo ven como un gesto inocuo de identidad partidista.
Una foto que no deja indiferente
Las reacciones no se han hecho esperar. Mientras unos acusan a Sánchez de querer emular a dictadores clásicos, otros recuerdan que en política las imágenes de líderes son habituales. La polémica se centra en el tamaño y la ubicación: las asesorías del PSOE, donde se atiende a ciudadanos y extranjeros interesados en la nacionalidad.
¿Culto o normalidad?
La discusión enfrenta dos posturas. Por un lado, quienes ven en la foto un síntoma de autoritarismo; por otro, quienes la consideran una práctica estándar en los partidos. Lo cierto es que la imagen ha generado un debate que trasciende lo anecdótico.
Si la tendencia continúa, no sería extraño ver más gestos de este tipo. Pero, de momento, es solo una foto que divide opiniones.