Una gestante mexicana, condenada a pagar pensión al niño que tuvo para un español
La sentencia es un disparate jurídico con una ejecución imposible. Una gestante subrogada de México ha sido condenada por la justicia española a pagar una pensión de alimentos al niño que tuvo para un padre español. El caso, recogido por El Mundo, expone la contradicción de un sistema que prohíbe la gestación subrogada pero la castiga cuando se realiza en el extranjero.
La paradoja legal: la gestante no es madre genética, pero la ley la considera madre
La ley española establece que la madre es quien da a luz, independientemente de quién aporte el óvulo. Así, una mujer que gestó un hijo para otro se convierte en madre legal a todos los efectos, aunque no haya aportado material genético. La sentencia, en lugar de proteger al menor, lo convierte en un arma arrojadiza entre legislaciones. El padre, que encargó el niño en México, se encuentra ahora con que la justicia española le reconoce la filiación pero también impone una pensión a la gestante, una figura que en España no existe como tal.
Un castigo sin ejecución posible
La condena es prácticamente inejecutable: la gestante reside en México, país que no reconoce la sentencia española. El gobierno español no tiene mecanismos para obligar a una ciudadana mexicana a pagar una pensión desde el extranjero. La medida parece más un gesto disuasorio que una resolución efectiva. Mientras tanto, el Estado español, que prohíbe la gestación subrogada, parece usar la justicia para castigar a quienes la buscan en el extranjero, en lugar de regularla. La hipocresía es evidente: se permite que los españoles acudan a otros países para tener hijos por esta vía, pero luego se les penaliza con sentencias que solo generan más conflictos.
El contraste con otros casos
Mientras tanto, casos como el de Ana Obregón, que también recurrió a la gestación subrogada, siguen sin generar este tipo de conflictos. La diferencia parece estar en la nacionalidad de la gestante y en la capacidad de las autoridades para presionar. En este caso, la justicia española ha actuado de motu proprio, según algunos análisis, para desincentivar una práctica que el gobierno no tolera, pero que no ha sabido regular.
Cierre: Mientras no se regule la gestación subrogada, casos así seguirán produciéndose. La única certeza es que el niño cargará con las consecuencias de un conflicto entre legislaciones. Y la sentencia, más que proteger al menor, parece un intento de enviar un mensaje que nadie sabe a quién va dirigido.