Un bisonte lanza a un turista 8 pies al aire: la imprudencia que no cesa
Este fin de semana, un hombre de 72 años que visitaba el Parque Nacional de Yellowstone fue lanzado 8 pies —2,44 metros— por un bisonte, resultando gravemente herido. La escena, grabada por otro visitante, muestra al animal corneando al turista mientras intentaba esquivarlo entre los árboles. Los datos son contundentes: un bisonte macho adulto puede pesar entre 700 y 1.000 kilos y, pese a su apariencia plácida, es uno de los animales más peligrosos del parque.
¿Qué pasó exactamente? Los detalles del incidente
Según el fotógrafo que presenció el ataque, el turista y su nieto estaban a una distancia prudencial cuando el bisonte se levantó. El animal ya había cargado antes contra otras personas y un vehículo. El hombre intentó refugiarse en una arboleda, pero el bisonte lo persiguió y lo elevó varios metros antes de lanzarlo al suelo. El Servicio Nacional de Parques (NPS) aún no ha emitido un parte oficial, por lo que la secuencia exacta y la gravedad de las lesiones no han sido confirmadas.
El perfil de la víctima añade un toque surrealista: había trabajado durante décadas como Papá Noel en centros comerciales y, según su hija, era daltónico. No está claro si este defecto visual influyó en su reacción, pero el hecho ha alimentado todo tipo de especulaciones en redes sociales. Lo que sí es seguro es que la época de celo de los bisontes —en la que se vuelven especialmente agresivos— estaba en pleno apogeo.
Las normas de seguridad que nadie respeta
Yellowstone exige mantener al menos 25 yardas (unos 23 metros) de distancia de los bisontes. Si el animal se acerca, hay que retroceder. Si carga, las instrucciones son claras: correr, buscar un árbol o vehículo como cobertura y, si es necesario, usar spray antiosos. Pero cada año decenas de miles de personas se acercan imprudentemente para hacerse fotos. «El 99% de los bisontes son inofensivos, pero basta con que uno se cruce para que ocurra una tragedia», resumen algunos análisis.
Las reacciones al incidente se dividen entre quienes señalan la imprudencia temeraria del turista y quienes defienden que el animal estaba en un área habilitada para visitantes. El debate, como siempre, gira en torno a la responsabilidad: ¿hasta qué punto debe un parque nacional garantizar la seguridad de quienes se adentran en territorio salvaje?.
Un problema recurrente en los parques nacionales
No es la primera vez que un bisonte causa estragos. Aunque los ataques mortales son raros, las lesiones graves son más comunes de lo que se cree. La mezcla de animales salvajes, turistas con escasa conciencia del peligro y cámaras listas para captar el momento perfecto crea un cóctel explosivo. Algunos sugieren que la solución pasa por campañas de concienciación más duras; otros, por aumentar las sanciones a quienes incumplen las normas.
Mientras tanto, el hombre de 72 años se recupera en un hospital. Su nieto resultó ileso. El bisonte, presumiblemente, sigue pastando en algún lugar del parque, ajeno a la polémica. La pregunta que queda en el aire: ¿cuántos avisos más harán falta para que los visitantes dejen de tratar a los bisontes como si fueran vacas de dibujos animados?