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Será en Octubre
Un tribunal de Ceuta investiga…
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La justicia en Ceuta ha abierto diligencias para esclarecer la desaparición y el hallazgo de gatos muertos, algunos con signos de mutilación, en varias zonas de la ciudad, además de restos de otras aves.
El Tribunal de Instancia 1 de Ceuta se encuentra inmerso en una investigación que busca dar respuesta a una inquietante situación que ha surgido en varias zonas de la ciudad. La causa gira en torno a la desaparición de un número indeterminado de gatos y el hallazgo de cadáveres de estos animales, algunos de ellos con signos de mutilación o heridas graves. La denuncia, presentada por la asociación Zoelandia, también señala el descubrimiento de restos de palomas y gaviotas que parecen haber sido devoradas. Los hechos, que se habrían producido principalmente entre el 17 y el 19 de agosto de 2026, han sido calificados por los denunciantes como potencialmente constitutivos de delitos contra los animales, tipificados en el artículo 340 bis del Código Penal.
La asociación Zoelandia interpuso la denuncia tras tener conocimiento de varios sucesos preocupantes. A través de informaciones en medios de comunicación y testimonios de personas que cuidan de colonias felinas en Ceuta, se alertó sobre una serie de hechos de "especial gravedad". Entre ellos, se mencionaba la desaparición de gatos de distintas colonias, su desplazamiento forzoso de sus lugares habituales, la destrucción de sus puntos de alimentación y refugio, y el hallazgo de ejemplares muertos. Las descripciones de las heridas encontradas en algunos de estos animales son particularmente alarmantes, hablando de mutilaciones, cortes o incluso de haber sido atravesados por objetos punzantes.
La denuncia subraya la necesidad de determinar si estas lesiones son compatibles con actos violentos y si las muertes se produjeron en circunstancias que requieren una investigación veterinaria y policial exhaustiva. No solo se trata de gatos; también se ha informado del hallazgo de palomas y gaviotas parcialmente devoradas en las mismas zonas. Los denunciantes son cautos y no atribuyen la autoría de estos actos a ningún individuo o colectivo concreto en esta etapa inicial, dejando claro que es labor de la investigación judicial y policial determinar las circunstancias, las causas de las lesiones y muertes, y la identidad de los posibles responsables.
Las áreas donde se han registrado estos incidentes incluyen Huerta Téllez, Carmelitas, la calle Goya, Príncipe, Sidi Embarek, Punta Blanca y las inmediaciones de la planta desaladora. Algunas fuentes no oficiales hablan de alrededor de 65 gatos desaparecidos o encontrados muertos en total. La gravedad de los hechos, según los testimonios recogidos, se ha ido elevando a medida que se conocían más detalles. Se habla de ejemplares a los que les faltaría parte del cuerpo, o que presentarían lesiones que, según los testimonios publicados, serían compatibles con actos violentos.
La asociación Zoelandia considera fundamental que se comprueben estos indicios y testimonios. Para ello, solicitan que se localicen y se sometan a examen veterinario-forense los cadáveres o restos de animales que aún pudieran conservarse. El objetivo es determinar la causa y el momento aproximado de la muerte, la naturaleza de las lesiones (si fueron ante mortem o post mortem), la posible existencia de cortes, mutilaciones o traumatismos, y el instrumento que se pudo haber utilizado. También se busca determinar si hay signos compatibles con atropellos, ataques de otros animales, intoxicaciones u otras causas, y sobre todo, si existió una intervención humana deliberada.
Las informaciones publicadas en la prensa regional han intentado relacionar temporalmente la desaparición y el desplazamiento de los gatos con la instalación de asentamientos de personas en lugares que anteriormente eran ocupados por las colonias felinas. Sin embargo, los denunciantes aclaran que la mera coincidencia espacial o temporal no es suficiente para atribuir penalmente la muerte, mutilación o lesión de los animales a ninguna persona. Por ello, la investigación judicial deberá diferenciar entre los animales que simplemente hayan abandonado su colonia, los que hayan fallecido accidentalmente, los que hayan sufrido lesiones por otras causas, y aquellos sobre los que existan indicios objetivos de haber sido deliberadamente lesionados o muertos por una persona.
La denuncia también contempla la posibilidad de que no se trate de un único episodio, sino de diferentes hallazgos producidos en diversas zonas. Por este motivo, se deberá investigar si existe unidad o pluralidad de autores, así como la conexión temporal, territorial o material entre los distintos hechos. El objetivo es determinar si responden a actuaciones independientes o a una conducta reiterada que pueda ser calificada jurídicamente de forma acorde.
Para llevar a cabo esta investigación, los denunciantes solicitan una serie de diligencias. Entre ellas, se pide que se libre oficio al SEPRONA de la Guardia Civil, a la Policía Nacional y a la Policía Local de Ceuta para que informen sobre denuncias, avisos, llamadas o incidencias relacionadas con gatos muertos, lesionados, desaparecidos o maltratados desde el inicio de los acontecimientos. También se solicita que agentes especializados realicen una inspección ocular de las zonas afectadas y de cualquier otro lugar señalado por los cuidadores de colonias.
Finalmente, se considera crucial realizar una comparación entre el censo de gatos anterior a los hechos y el censo actual para determinar objetivamente el número aproximado de ejemplares desaparecidos. La investigación judicial deberá esclarecer si tras estas desapariciones y hallazgos macabros hay un patrón de maltrato animal deliberado.
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Debe ser cosa…
Pues menos mal…
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que investiguen que…
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