El apagón que dejó a España a oscuras: ¿un fallo técnico o un experimento fallido?
La península ibérica se sumió en la oscuridad hace poco más de un año, un evento que la versión oficial achacó a un cúmulo de circunstancias técnicas. Sin embargo, un análisis detallado de lo sucedido, alimentado por la experiencia de profesionales del sector, dibuja un escenario mucho más complejo y, francamente, inquietante. La capacidad de las renovables para ser desconectadas a demanda, la falta de transparencia en la gestión de la red y las hipótesis de experimentos fallidos planean sobre la explicación oficial.
La Red Eléctrica bajo sospecha
La versión más extendida apunta a una sobreproducción de energía fotovoltaica como detonante. Sin embargo, expertos con años de experiencia en la puesta en marcha de parques solares, como ElCalvo, desmienten esta posibilidad. Según su testimonio, Redeia (antigua REE) tiene la potestad de limitar o detener la producción de cualquier fuente, incluidas las renovables. Por tanto, un exceso de producción no justificaría un apagón masivo, sino más bien una “negligencia o incompetencia del operador”. La clave reside en que las instalaciones de generación conectadas a red reciben consignas directas del operador, pudiendo ser de limitación o incluso de desconexión inmediata.
La afirmación de un responsable de REE sobre la imposibilidad de un hackeo debido a la falta de conexión a internet de ciertos nodos ha sido recibida con escepticismo. "Pero si estamos viendo cosas 'totalmente imposibles' a diario", replica ElCalvo, sugiriendo que la desconexión pudo ser provocada, ya sea por dolo o accidente.
Experimentos y simulacros que se van de las manos
Una de las teorías que cobra fuerza es la de un experimento o simulacro interno que habría salido mal. "Esto huele a que algunos en REE estaban haciendo 'experimentos' cara a alcanzar ciertos logros... y lograr titulares ecoresilientes", apunta Walter Eucken. La hipótesis es que, ante una situación imprevista o un error en el experimento, se optó por una desconexión en bloque de la fotovoltaica para intentar estabilizar el sistema, una medida que, según algunos, se les fue de las manos.
La falta de inercia del sistema, debido a la alta penetración de renovables asíncronas (fotovoltaica y eólica) frente a las máquinas rotativas tradicionales (hidráulica, nuclear, térmica), es otro factor clave. Estas últimas aportan la estabilidad necesaria para absorber fluctuaciones. Cuando estas fuentes con inercia son minoritarias, el sistema se vuelve más vulnerable a perturbaciones, como la desconexión de grandes bloques de generación.
¿Un fallo de diseño o de gestión?
La discusión también se ha centrado en la propia concepción del sistema eléctrico actual. Se critica la dependencia de la electrónica de potencia de los inversores fotovoltaicos, que son menos susceptibles de aportar estabilidad que los generadores rotativos clásicos. "Los modernos convertidores estáticos [...] son todo lo contrario: meten armónicos, son muy susceptibles a bastantes parámetros funcionales externos", señala un ingeniero eléctrico. Se cuestiona si la red está preparada para gestionar un mix energético con tanta generación asíncrona y si los mecanismos de seguridad, como el SRAD (Sistema de Regulación Automática de la Demanda), desactivado según algunas informaciones, son suficientes.
La falta de inversión en infraestructuras de red y en sistemas de estabilización, así como la posible influencia política en las decisiones de Red Eléctrica, son otros puntos de fricción. El debate subraya la fragilidad de un sistema que, en su afán por abrazar las renovables, parece haber descuidado la robustez y la fiabilidad que exige un suministro eléctrico ininterrumpido. La pregunta que queda en el aire es si el apagón fue un simple accidente o la consecuencia inevitable de una apuesta energética mal planificada.
Debates relacionados en el foro