Profe en Canarias vs senior de Deloitte: lo que esconden las nóminas
La comparación ha aterrizado en la economía doméstica: un profesor de secundaria con plaza en Canarias puede vivir mejor que un senior de Deloitte en Madrid. El coste de la vida es el gran aliado de la tesis. En Madrid, el alquiler se come el sueldo; en Canarias, la vivienda cunde más. ¿De qué sirve ganar más dinero si el casero se lo queda? Fuera de la M-30, la vida rinde más.
El coste de la vida como gran ecualizador
Quien sostiene que el docente canario sale ganando no lo hace por bondad del clima, sino por números: el precio de la vivienda, la cesta de la compra y el ocio dejan más margen en las islas. La ironía del “trajecito de tres botones” del consultor ilustra el choque de prioridades: el estatus madrileño tiene un precio que no aparece en nómina.
La letra pequeña de la docencia canaria
La otra cara del argumento la pone quien recuerda el camino hasta la plaza: oposiciones duras, sustituciones interminables, condiciones precarias y un aula que a veces es un campo de batalla. En Canarias, además, el abandono escolar y las necesidades educativas son mayores. Y quien quiera dar el salto, mejor que mire a Castilla y León: allí paga más el profesor que en Canarias, sin complemento de insularidad, y la vivienda rural es barata.
Nadie ha explicado aún por qué, si la vida del profesor canario es tan buena, los consultores de Deloitte no hacen cola en las oposiciones. Quizá el traje pesa más que el coste de la vida.