Entrar en un piso en Madrid cuesta 13.500 euros antes de la primera mensualidad
Lo más caro del alquiler en Madrid ya no es la renta mensual. Es la llave: 13.500 euros entre fianza y aval bancario para un piso de dos habitaciones. Lo contaba esta semana un joven que intenta emanciparse; la cifra da la medida de un mercado donde el acceso se ha convertido en un filtro de liquidez.
El cálculo de entrada que descarta a la mayoría
La fianza legal son dos mensualidades. Pero los arrendadores añaden el aval bancario como garantía extra frente a un inquilino que, con la normativa actual, resulta prácticamente imposible de desahuciar. El banco retiene una cantidad que se devuelve al final del contrato, si es que se devuelve. Sumando la primera renta y gastos de gestión, la cuantía inicial se dispara.
La pregunta es si ese blindaje es proporcional. Hay quien va más allá y sostiene que el aval exigido se queda corto: con una ley que protege tanto al ocupante, lo raro es que el arrendador pida tan poco. Otros ven el problema enfrente: no en la garantía, sino en la presión de una demanda que no deja de crecer.
Más inquilinos, menos construcción y la fuga de sueldos de 3.000 euros
Desde 2022 han entrado en España 1.200.000 nuevos residentes, según los datos que circulan en el análisis de la crisis. La construcción no da abasto: falta mano de obra y, más recientemente, se ha sumado el problema del suministro eléctrico en los nuevos desarrollos urbanísticos. El resultado es que en las grandes ciudades el alquiler se encarece para todos, también en forma de exigencias previas.
Ante ese escenario, una opción que gana enteros es la fuga. Renunciar a sueldos de 3.000 euros y salir de Madrid se ha convertido en una alternativa razonable para muchos. La pregunta que queda en el aire: si para entrar a vivir hace falta adelantar 13.500 euros, ¿cuánta gente puede permitirse seguir intentándolo?