El subinspector Perdiguero, en la UCI con siete costillas fracturadas
El subinspector de la Policía Nacional Alfredo Perdiguero permanece ingresado en la UCI del Hospital Universitario 12 de Octubre tras ser arrollado el 21 de agosto mientras circulaba en motocicleta de vuelta a casa después de un turno de noche. Según la información difundida por su hermana, el parte médico le atribuye siete costillas y cuatro vértebras fracturadas. Está consciente.
No es un policía anónimo. Perdiguero figura como portavoz nacional de JUNTOSPOLGC, un colectivo que en su perfil público dice defender «una Policía más justa y contra tanta injusticia». Su presencia en redes y medios le ha convertido en una cara reconocible del debate público sobre las fuerzas de seguridad. Esa visibilidad explica, en parte, lo que ha venido después.
El ruido que no sustituye a la investigación
La conversación alrededor del accidente ha mezclado el parte médico con la especulación más gruesa. Hay quien da por hecho que el atropello con un turismo no fue casualidad y apunta a una intención política; otros recuerdan, con menos estridencia, que los accidentes pasan. Entre medias quedan los datos: un agente herido grave y una investigación que todavía no ha ofrecido conclusiones públicas.
Llama la atención la velocidad con la que el malestar interno del colectivo policial se ha trasladado a las redes. El incidente no debería convertirse en combustible de una guerra de versiones, pero el clima enrarecido alrededor de la gestión del Ministerio del Interior hace que cualquier lectura encuentre audiencia. Algunos comentaristas han llegado a sugerir que quien «molestaba» al Gobierno podría estar detrás del suceso, una insinuación sin ningún dato que la respalde.
Lo cierto es que el relato oficial apenas aporta detalles y que las lesiones son graves. Mientras la investigación avanza, el subinspector sigue en la UCI. El resto, de momento, es hipótesis.