Paco Álvarez se disculpa por la camiseta pro Marruecos
La imagen de un tertuliano vestido con una camiseta de apoyo a Marruecos en plena tertulia nacional ha destapado el negativo de un negocio audiovisual que premia la polémica y castiga el error solo cuando el escándalo desborda la pantalla. Paco Álvarez, rostro habitual de 'En boca de todos' en Cuatro, ha tenido que salir a pedir perdón: «Fue un error». La rectificación, sin embargo, no cierra la caja de los truenos: la pregunta que sobrevuela el sector es quién le dio a ese colaborador un espacio en horario de máxima audiencia.
El negocio de la provocación
Detrás de la anécdota hay un modelo de negocio que ha convertido la provocación en materia prima. Las tertulias de la televisión generalista se alimentan de perfiles capaces de generar tendencia, aunque el precio sea el ridículo o el conflicto diplomático. El problema es que ese rentable parece tener una línea roja muy fina: cuando el colaborador pasa de la polémica al bochorno, la cadena prefiere no asumir el coste y sacrifica al empleado. El caso de Álvarez no es un accidente: es el ciclo de vida de un producto diseñado para arder rápido.
La selección de los tertulianos, en el punto de mira
La reacción tampoco deja en buen lugar a los departamentos de selección de personal. Mientras unos reprochan al tertuliano haber cruzado la línea, otros señalan a los responsables de contratación que llenan las parrillas de «payasos» y «sicarios» en lugar de profesionales. La diferencia de criterios esconde una realidad incómoda: en la telebasura, el escándalo vale más que el análisis y la notoriedad se paga con el descrédito. Y cuando el anunciante rasca, el medio no duda en cortar por lo sano.
El detalle que completa la fotografía: no era la primera camiseta polémica de Álvarez; anteriormente ya había lucido una de apoyo a Zapatero. Pequeño gesto, gran ruido. La próxima vez, quizá, un collar de corbata.