«Apagón mental»: la explicación que no explica nada en la muerte de Maria Eduarda
¿Cómo es posible que un monitor de puenting olvide atar la cuerda al cliente? Esa es la pregunta que persigue el accidente que acabó con la vida de Maria Eduarda Rodrigues de Freitas, de 27 años, lanzada al vacío desde un puente en Brasil sin ninguna sujeción. Los operadores, detenidos tras el suceso, alegaron un «apagón mental»: una distracción momentánea que les hizo saltarse el protocolo de seguridad. El suceso ocurrió el pasado 16 de junio y ya ha provocado una ola de reacciones en las redes sociales, algunas de ellas tan macabras que una diputada brasileña ha denunciado ante la Policía Federal a varios usuarios por incitar a la violación, necrofilia y profanación del cadáver.
La rutina, según apuntan los análisis, puede ser un enemigo silencioso. La repetición de la maniobra —lanzar a decenas de turistas cada día— hace que los pasos críticos se automaticen hasta el punto de omitirse. El monitor que ejecutó el lanzamiento, al parecer, no verificó que el arnés estuviera enganchado, y la víctima, confiada, tampoco lo hizo. Algunos expertos en seguridad recuerdan que, por muy profesionales que sean los operarios, el usuario debe revisar por sí mismo los elementos básicos de su equipo.
La reacción social, sin embargo, ha sido especialmente escalofriante. Mientras los monitores se escudan en el «apagón mental», en las redes circularon mensajes como «hoy hay fiesta en la morgue». La diputada denunciante ha abierto un frente judicial contra quienes convirtieron la tragedia en mofa y agresión. Queda por ver si la justicia brasileña considera que el fallo humano es una explicación suficiente —o simplemente una coartada chapucera para lo inexplicable.