Ultimas engañas con el oro

Oigamos dos gritos salidos del alma capitalista acerca de este punto. Los señores W. Cooksly (fabricantes de agujas, cadenas, etc., en Bristol) implantaron voluntariamente en su lndustria la reglamentación fabril. “Como en las fábricas de la vecindad sigue imperando el viejo sistema, ajeno a toda reglamentación, se hallan expuestos a la iniquidad de ver a sus jóvenes obreros atraídos (enticed) a otras fábricas para seguir trabajando después de las 6 de la tarde.
 
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Como todas las cosas poseen numerosas cualidades, siendo por tanto susceptibles de diversas aplicaciones útiles, el mismo producto puede entrar como materia prima de los procesos de trabajo más diversos. El trigo, por ejemplo, es materia prima para el fabricante de harina y para el fabricante de almidón, para el destilador de aguardiente, para el ganadero, etc. Además, es, como simiente, ma¬teria prima de su propia producción. El carbón es producto de la industria carbonífera, y a la par medio de producción de la misma rama industrial.
Un mismo producto puede servir de medio de trabajo y de materia prima en el mismo proceso de producción. Así, por ejemplo, en la ganadería, el ganado, o sea, la materia prima que se elabora es al mismo tiempo un medio para la producción de abono animal.
Puede ocurrir que un producto apto para ser directamente con¬sumido, se emplee de nuevo como materia prima para la elaboración de otro producto, como se hace por ejemplo con la uva para la fabricación de vino. Otras veces el trabajo arroja su producto bajo una forma en que sólo puede emplearse como materia prima. A estas materias primas se les da el nombre de artículos a medio fabricar, aunque más exacto sería denominarlas artículos intermedios, como son por ejemplo el algodón, el hilado, la hebra, etc. Aun siendo ya de suyo un producto, puede ocurrir que la materia prima originaria tenga que recorrer toda una gradación de diferentes pro¬cesos, en los que va funcionando sucesivamente como materia prima, bajo una forma distinta cada vez, hasta llegar al proceso de trabajo final, del que sale convertida en medio de vida apto para su consumo o en instrumento de trabajo terminado.
 
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LA GRAN ENGAÑA

Se debe decir no solamente que NO debemos restituir las deudas al sistema bancario, sino que el sistema bancario es nuestro deudor porque en el acto de la emision se realizò la gran engaña de haber expropriado y endeudado la colectividad apoyandose sobre un reflejo condicionado es decir en una costumbre de dar siempre un correspectivo para obtener dinero.
Alguien dirà que la "teoria" de la propiedad popular de la moneda es una utopia.
El problema no es si es una utopia, estabamos por ahogarneos hace dos años y ahora sigue igual, màs de lo mismo.
Europa se encuentra a la vigilia de una experiencia identica a la Argentina.
La moneda es de propiedad del pueblo POR LO TANTO los bancos no tienen ningun derecho de credito.
Se podia aceptar un cierto credito de los bancos en el acto de la emision de moneda cuando la moneda estaba basada sobre la reserva porque el banco decia: la moneda es mia porque la reserva es mia" y proponia a la colectividad la moneda como titulo de credito representativo de la reserva.
Desde el 15 de agosto de 1971 el sistema de la reserva no existe. (Acuerdos de Bretton Woods)
Desde ese momento los bancos deben ser pagados como una tipografia, el credito que tienen los bancos es el de una tipografia.
Mientras el banco pretende la diferencia entre costo tipografico escritural y valor nomnal de la moneda y eso se llama engaña.
Esta engaña de dimensiones ya gigantescas y mundiales tiene que ser enfrentada, se necesita enfrentarla, requiere ser enfrentada, los problemas estàn ahi para ser solucionados debidamente.
Una vez por todas digo a las televisoras de Muredoch y de cadenas nacionales de cada pais, periodicos y abogados: "no pueden esconder esto detras de un dedo".
No se puede esconder esta engaña detras del dedo del pretexto que "yo te presto el dinero", no!
Hoy debemos aclarar que la deuda no existe. Cuando en el acto de la emision de papel moneda, el banco central emite moneda prestando a la colectividad... la moneda propiedad de la colectividad carga el costo del dinero del 200%+intereses y presion fiscal se termina en 260 o 270 %
Esto en primer lugar se llama USURA.
en segundo lugar se llama ENGAÑA.
Por lo tanto una cosa es la usura y otra es la engaña y ambas son parte del sistema del BCE europeo, asì como de los bancos centrales que en ves de ser controloadores de los bancos privados como se estudia en macroeconomia, estàn controlados por los mismos, o sea que los bancos centrales estàn siendo controlados por los bancos privados que deian ser controlados por los bancos centrales...
En tercer lugar:
Este sistema satanico es la causa del quitarse la vida por insolvecia. Pues està demostrado matematicamente que cuando el costo del dinero es de este tamaño mencionado, la puntualidad en pagar la deuda es IMPOSIBLE.
Aqui tenemos que comenzar a entender que el dinero es nuestro, que los bancos son una asociacion a delinquir.
Duiseberg y muchos miembros de primer orden de los bancos como el BCE banco central europeo, han sido denunciados por engaña pero mientras que las televisiones no lo digan y las gentes sigan ipnotizadas por las televisiones que apuntan los reflectores sobre otros aspectos y no ponene en evidencia la verdad de que hoy se impone la necesidad de que debemos retomarnos nuestro dinero (del pueblo de los pueblos) de otro modo, todas las generaciones que nos seguiran estaran puestas entre el quitarse la vida y la desesperacion.
Asì que la pregunta hay que hacerla: ¿De quien es la propiedad de la moneda?
Porque si no se dice al origen que la moneda es de propiedad del pueblo, es inutile que las tv pongan los reflectores en detalles.
Por lo que los pueblos estan siempre en la angustia de la insolvencia.
El quitarse la vida de insolvencia se ha convertido en una enfermedad social.
Se podia aceptar una cierta buena fè de parte de los viejos gobernadores de los bancos centrales, porque eredaron una moneda que en su origen estaba regulada por el prncipio de la reserva.
(Hay que decir que quienes conocen que ese principio no vige desde el 1971 saben que regresar al patron del oro es el nuevo orden mundial o el modo para legalizar la engaña todo porque nadie fue corregido en los noventsa nadie que pensase que los bancos se regian por las reservas comodicen el nombre de la FED federal reserve y todos piensan que hay una reserva de oro y que por lo tanto el sistema se rige en eso mientras que no es asì ya desde el 1971 no es asì.
Y por culpa tambien de la pelicula duro de cancelar 3 con Bruce Willis, una falacia cinematografica! Porque todo este sistema ilegal (porque no hay ningun acuerdo internacional que reconozca este sistema actual de funcionamiento) puede sobrevivir solo gracias a nuestra ignorancia, y la mejor manera es pensar lo contrario como indica el film duro de cancelar 3 en pleno 1993 realizado 22 años despues de que ese sistema se acabara.
Y los guasones, quienes tienen acceso a la informacion y conocimiento, nunca explican la verdad a nadie-> porque son complices.
Y los politicos no dicen esta erdad pues porque viven de un sistema de privilegios que explota los ciudadaos con impuestos para pagar la deuda publica. Esa misma deuda que no existe y que legalmente constituye usura y engaña agravada como se acaba de mostrar arriba.
antes cuando regia el sistema de las reservas en oro el ciudadano podia tomar el pedazo de papel y ante un banco podia pedir la conversion en oro
Prueben ahora a ir a un banco y hacer lo mismo, en realidad no se puede, los euros no llevan escrito nada que indique que el papel moneda sea convertible en oro.
Regresar al oro de todas maneras seria solo dictadura violentisima porque es el sistema actual el que no tienen nada malo legalmente, legalmente la moneda es de propiedad de los ciudadanos de la colectividad no es una teoria sino que tiene su base en la legalidad, aunque no es la praxis, por la vieja praxis continuada sin cuestionamientos de parte de las clases politicas, lso pueblos se obligana pagar impuestos para pagar la deuda publica que no existe legalmente y es un delito entre màs.
El euro tiene como declaracion cartolaria el silencio.
Los bancos centrales como el BCE ya no tienen el derecho de endeudar la colectividad o sea de llevarse la diferencia entre
costo nominal del papel moneda y costo tipografico, no hay ningun acuerdo internacional que reconoce que la moneda es de propiedad del banco central, y si lo hiciesende todas maneras habrian forzad la ley anteriormente por lo cual los bancos centrales DEBEN restituir a las colectividades TODO lo que han robado lo que equivale a todas las deudas publicas.
 
No había visto este hilo, pero casualmente hoy he estado un rato por el centro que hacía tiempo que no me pasaba, y he visto que hay aún más tiendas de compro oro y trinc en los coches y tal, y me estaba preguntando si de verdad había suficiente expertos en el tema para que no los engañasen... Ya veo que no 😀
 
UN NEGOCIO DORADO... PARA ENGAÑADORES

No es oro todo lo que reluce. Los joyeros, acostumbrados a detectar una pieza falsa, lo saben muy bien. Sin embargo, el auge de las tiendas de compra-venta del dorado metal ha despertado el ingenio de los engañadores, que han perfeccionado sus imitaciones para intentar colocarles bisutería barata como artículos de gran pureza. Así lo aseguran los comercios malagueños consultados, que denuncian la proliferación de timadores especializadas en joyas falsas.

«Traen joyas con un baño de oro muy grueso y bueno, de forma que si utilizas el sistema tradicional con ácido nítrico, la capa externa soporta el líquido corrosivo y puede parecer que es oro de verdad», señala Sebastián Espinosa, gerente de La Gran Oportunidad. Espinosa señala que han intentado venderles imitaciones en sus tiendas hasta en tres ocasiones en los últimos meses. «Si nos hubiesen colado una de estas piezas, habrían ganado hasta 1.500 euros por una baratija, porque siempre traen cadenas de mucho peso para hacer el negocio de todo el mes si consiguen llevar a cabo el timo», indica.

La gran afluencia de clientes que tienen estos negocios en los últimos dos años también ayuda a los timadores. «No es lo mismo engañarte cuando tienes un cliente en toda la mañana y puedes dedicarle tiempo a cada pieza que cuando tienes a cinco personas en la cola para canjear sus joyas», señala Espinosa.

En el Centro de Málaga, donde las tiendas de 'compro oro' han proliferado en cualquier calle, los trabajadores de estos comercios se muestran reticentes a hablar. «Si contamos los trucos que tenemos para no ser víctimas de estos timos, estamos dando pistas a estos grupos», señalan en uno de los establecimientos. En otro, una joven dependienta reconoce que apenas recibió un par de nociones para detectar el oro falso cuando empezó a trabajar.:roto2: «Muchos de nosotros hemos empezado en el sector hace poco y apenas teníamos conocimientos de este mundo, así que hacemos las pruebas de forma mecánica, pero a simple vista no podría diferenciar una cadena falsa de otra buena», señala. La escasa preparación de algunos dependientes también anima a los timadores, en muchos casos bandas que actúan en distintas ciudades.

Un ejemplo es el de la pareja arrestada hace dos meses por agentes de la Policía Nacional. Un hombre y una muyer de nacionalidad colombiana, a los que se le fruta al menos cuatro delitos de engaña, fueron detenidos en el aeropuerto de Barajas por introducir joyas falsas en España desde Colombia para venderlas a elevadas cantidades en Madrid y Málaga, empleando un sistema que lograba burlar las medidas de seguridad y de autentificación del metal precioso.

Aleación perfeccionada

La investigación en este caso se inició en el a raíz de las denuncias interpuestas por varios propietarios de comercios de compra-venta de metales preciosos que afirmaban haber sido víctimas de una engaña. Hacían pasar piezas de acero de gran peso por joyas reales aplicándoles un grueso baño de una aleación de metales con propiedades semejantes al oro. :8::XX: En Cádiz, la Guardia Civil ha desarticulado en dos meses a dos grupos especializados en colar bisutería en comercios de compra-venta de oro.

Para evitar encontrarse con alguna sorpresa entre sus adquisiciones, los propietarios desvelan con reticencias algunos trucos. «Es importante hacer un corte a la pieza antes de echarle el ácido nítrico, para evitar que un buen baño pueda llevar al engaño», indican en uno de los comercios. «El brillo y el peso pueden decir muchas cosas a unos ojos expertos; el dorado de una baratija brilla demasiado», aseguran en otro.

«El perfeccionamiento de los engañadores obliga en muchos casos a convertir nuestros negocios en verdaderos CSI de este metal», indica una trabajadora, que explica que su jefe ha instalado una pistola que escanea la composición de la pieza o que utiliza un medidor de densidad para evitar errores. «No puedes fiarte de que aparezca alguna marca típica de casas de joyería importantes porque hasta eso son capaces de reproducirlo para timarte», indican otros. Pero lo que más pone en alerta a los responsables de estos comercios es el tipo de cliente. «La mayoría de nuestros clientes ya son fijos que vienen una vez al mes a vender poco a poco sus joyas, pero desconfiamos de gente con mala pinta o a la que no hemos visto», señalan. Unos consejos indispensables para evitar que les den gato por liebre.

 
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Esta es otra de las diferencias entre el oro y el dinero fiat. Cuando te roban oro o plata, se ve claramente el embeleco. Los ladrones no pueden esconder lo que están haciendo. Con el dinero fiat, los banqueros y gobiernos roban, todos los días, y la gente ni se entera de que le están engañando. Además, el embeleco no es delito ya que se comete de forma legal. Un Banco Central monetiza deuda o provoca inflación legalmente y, para colmo, lo justifica diciendo que es algo normal y sano para la economía.

Ladrones los habrá siempre, pero con el oro no pueden esconder su villanía tan fácilmente, como pasa con el dinero de papel.
 
Como se ve, el que un valor de uso represente el papel de materia prima, medio de trabajo o producto, depende única y exclusiva¬mente de las funciones concretas que ese valor de uso desempeña en el proceso de trabajo, del lugar que en él ocupa; al cambiar este lugar, cambian su destino y su función.
Por tanto, al entrar como medio de producción en un nuevo proceso de trabajo, el producto pierde su carácter de tal. Ahora, ya sólo funciona como factor material del trabajo vivo. Para el tejedor, el huso no es más que el instrumento con que teje y la hebra el material tejido. Claro está que no es posible tejer sin materia prima y sin huso. Para comenzar a tejer, es condición indispensable, por tanto, la existencia de este producto. Pero, en lo que toca al proceso mismo de tejer, es de todo punto indiferente que la hebra y el huso sean producto de un trabajo anterior, del mismo modo que en el proceso de la nutrición es indiferente que el pan sea producto de trabajos anteriores ejecutados por el labrador, el molinero, el panadero, etc. En realidad, cuando los instrumentos de producción acusan en el proceso de trabajo su carácter de productos de un trabajo anterior es cuando presentan algún defecto. Cuando el cuchillo no corta o la hebra se rompe a cada paso es cuando los que manejan estos materiales se acuerdan del que los fabricó. En el producto bien elaborado se borran las huellas del trabajo anterior al que debe sus cualidades útiles.
 
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Y cuando un tratante de oro, se encuentra con que le han timado, ¿Qué hace con el cuerpo del delito?

¿Se lo endosa al siguiente pardillo?, ¿Se lo come con patatas?........
 
Una máquina que no presta servicio en el proceso de trabajo es una maquina inútil. Y no sólo es inútil, sino que además cae bajo la acción destructora del intercambio natural de materias. El hierro se oxida, la madera se pudre. La hebra no tejida o devanada es algodón echado a perder. El trabajo vivo tiene que hacerse cargo de estas cosas, resucitarlas de entre los perecid, convertirlas de valores de uso potenciales en valores de uso reales y activos. Lamidos por el fuego del trabajo, devorados por éste como cuerpos suyos, fecundados en el proceso de trabajo con arreglo a sus funciones pro¬fesionales y a su destino, estos valores de uso son absorbidos, pero absorbidos de un modo provechoso y racional, como elementos de creación de nuevos valores de uso, de nuevos productos, aptos para , ser absorbidos a su vez como medios de vida por el consumo individual o por otro nuevo proceso de trabajo, sí se trata de medios de producción,
Por tanto, los productos existentes no son solamente resultados del proceso de trabajo, sino también condiciones de existencia de este; además, su incorporación al proceso de trabajo, es decir, su contacto con el. trabajo vivo es el único medio de conservar y reali¬zar corno valores de uso estos productos de un trabajo anterior.
El trabajo devora sus elementos materiales, su objeto y sus instrumentos, se alimenta de ellos –, es, por tanto, su proceso de consumo. Este consumo productivo se distingue del consumo indi¬vidual en que éste devora los productos como medios de vida del ser viviente, mientras que aquél los absorbe como medios de vida del trabajo, de la fuerza de trabajo del individuo, puesta en acción. El producto del consumo individual, es, por tanto, el consumidor mismo; el fruto del consumo productivo es un producto distinto del consumidor.
 
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En todos aquellos casos en que recae sobre productos y se ejecuta por medio de ellos, el trabajo devora productos para crear productos, o desgasta productos corno medios de producción de otros nuevos. Pero, si en un principio, el proceso de trabajo se entablaba sola¬mente entre el hombre y la tierra, es decir, entre el hombre y algo que existía sin su cooperación, hoy intervienen todavía en él medios de producción creados directamente por la naturaleza y que no pre¬sentan la menor huella de trabajo humano.
El proceso de trabajo, tal y como lo hemos estudiado, es decir, fijándonos solamente en sus elementos simples y abstractos, es la actividad racional encaminada a la producción de valores de uso, la asimilación de las materias naturales al servicio de las necesidades humanas, la condición general del intercambio de materias entre la naturaleza y el hombre, la condición natural eterna de la vida humana, y por tanto, independiente de las formas y modalidades de esta vida y común a todas las formas sociales por igual. Por eso, para exponerla, no hemos tenido necesidad de presentar al trabajador en relación con otros. Nos bastaba con presentar al hombre y su trabajo de una parte, y de otra la naturaleza y sus materias. Del mismo modo que el sabor del pan no nos dice quién ha cultivado el trigo, este proceso no nos revela tampoco las condiciones bajo las cuales se ejecutó, no nos descubre si se ha desarrollado bajo el látigo brutal del capataz de esclavos o bajo la mirada medrosa del capita¬lista, sí ha sido Cincinato quien lo ha ejecutado, labrando su par de jugera, o ha sido el salvaje que derriba a una bestia de una pedrada.10
 
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Retornemos a nuestro capitalista in spe. (38) Le habíamos dejado en el mercado de mercancías, comprando todos los elementos nece¬sarios para un proceso de trabajo: los elementos materiales o medios de producción y los elementos personales, o sea la fuerza de trabajo. Con la mirada alerta del hombre que conoce el terreno que pisa, el capitalista en ciernes elige los medios de producción y las fuerzas de trabajo más convenientes para su rama especial de industria: hilados, fabricación de zapatos, etc. Nuestro capitalista se dispone, pues, a consumir la mercancía que ha comprado, la fuerza de trabajo, es decir, hace que su poseedor, o sea, el obrero, consuma trabajando los medios de producción. Claro está que el carácter general del proceso de trabajo no varia por el hecho de que el obrero lo ejecute para el capitalista, en vez de ejecutarlo para sí. Tampoco cambia, de primera intención, porque en este proceso venga a deslizarse el capitalista, la manera concreta de hacer botas o de hilar hebra. El capitalista empieza, como es lógico, tomando la fuerza de trabajo tal y corno se la brinda el mercado, y lo mismo, naturalmente, su trabajo, fruto de una época en que no existían capitalistas. Tiene que pasar todavía algún tiempo para que el sistema de producción se transforme por efecto de la sumisión del trabajo al capital; por eso no habremos de estudiar aquí, sino en su lugar, esta transformación.
Ahora bien, el proceso de trabajo, considerado como proceso de consumo de la fuerza de trabajo por el capitalista, presenta dos fe¬nómenos característicos.
El obrero trabaja bajo el control del capitalista, a quien su tra¬bajo pertenece. El capitalista se cuida de vigilar que este trabajo se ejecute como es debido y que los medios de producción se empleen convenientemente, es decir, sin desperdicio de materias primas y cuidando de que los instrumentos de trabajo se traten bien, sin des¬gastarse más que en aquella parte en que lo exija su empleo racional.
 
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Voy a darle un up a este hilo aunque sólo sea porque acaba de salirme cuando buscaba donde estaba el timo tras ver las réplicas de los lingotes buffalo oro en ebay junto con un karlillo vale la quinta parte que un lingote de verdad...
 
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Pero hay algo más, y es que el producto es propiedad del capita¬lista y no del productor directo, es decir, del obrero. El capitalista paga, por ejemplo, el valor de un día de fuerza de trabajo. Es, por tanto, dueño de utilizar como le convenga, durante un día, el uso de esa fuerza de trabajo, ni más ni menos que el de otra mercancía cualquiera, v. gr. el de un sustancia ilegal que alquilase durante un día. El uso de la mercancía pertenece a su comprador, y el poseedor de la fuerza de trabajo sólo puede entregar a éste el valor de uso que le ha vendido entregándole su trabajo. Desde el instante en que pisa el taller del capitalista, el valor de uso de su fuerza de trabajo, y por tanto su uso, o sea, el trabajo, le pertenece a éste. Al comprar la fuerza de trabajo, el capitalista incorpora el trabajo del obrero, como fermento vivo, a los elementos perecid de creación del producto, propiedad suya también. Desde su Punto de vista, el proceso de trabajo no es más que el consumo de la mercancía fuerza de trabajo comprada por él, si bien sólo la puede consumir facilitándole medios de producción. El proceso de trabajo es un proceso entre objetos comprados por el capitalista, entre objetos pertenecientes a él Y el producto de este proceso le pertenece, por tanto, a él, al capitalista, ni más ni menos que el producto del proceso de fermentación de los vinos de su bodega.
 
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2. El proceso de valorización

El producto –propiedad del capitalista– es un valor de uso: hilado, botas, etc. Pero, aunque las botas, por ejemplo, formen en cierto modo la base del pogre social y nuestro capitalista sea un hombre pogre como el que más, no fabrica las botas por amor al arte de producir calzado. El valor de uso no es precisamente, en la producción de mercancías, la cosa qu'on aime pour lut–meme. (39) En la producción de mercancías los valores de uso se producen pura y simplemente porque son y en cuanto son la encarnación material, el, soporte del valor de cambio. Y nuestro capitalista persigue dos objetivos. En primer lugar, producir un valor de uso que tenga un valor de cambio, producir un artículo destinado a la venta, una mercancía. En segundo lugar, producir una mercancía cuyo valor cubra y rebase la suma de valores de las mercancías invertidas en su producción, es decir, de los medios de producción y de la fuerza de trabajo, por los que adelantó su buen dinero en el mercado de mercancías. No le basta con producir un valor de uso; no, él quiere producir una mercancía; no sólo un valor de uso, sino un valor; y tampoco se contenta con un valor puro y simple, sino que aspira a una plusvalía, a un valor mayor.
Hasta aquí, nos hemos limitado a estudiar un aspecto del pro¬ceso, pues se trata de la producción de mercancías. Y así como la mercancía es unidad de valor de uso y valor, su proceso de producción tiene necesariamente que englobar dos cosas: un proceso de produc¬ción y un proceso de creación de valor.
Sabemos que el valor de toda mercancía se determina por la cantidad de trabajo materializado en su valor de uso, por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción. Este criterio rige también para el producto que va a parar a manos del capitalista, como resultado del proceso de trabajo. Lo primero que hay que ver, pues, es el. trabajo materializado en este producto.
Supongamos, por ejemplo, que se trata de hilado.
Para la fabricación del hilado se ha necesitado, en primer lugar, la materia prima correspondiente, digamos por ejemplo 10 libras de algodón. El valor del algodón no hace falta investigarlo, pues el capitalista lo compra en el mercado por lo que vale, v. gr. por 10 chelines. En el precio del algodón se contiene ya, como trabajo social general, el trabajo necesario para su producción. Supondre¬mos, además, que la masa de husos desgastada para fabricar el algo¬dón, que representa para nosotros todos los demás medios de trabajo invertidos, posee un valor de 2 chelines. Si una masa de oro de 12 chelines es el producto de 24 horas de trabajo, o sea de dos jornadas de trabajo, tendremos que en el hilo aparecen materiali¬zadas dos jornadas de trabajo.
 
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Ya sé que este hilo es para engañas en oro, pero no he encontrado otro hilo más apropiado, y me ha parecido interesante compartirlo aunque sea plata (y la info un poco antigua)...

Disculpas si ya se ha tratado en otro hilo (pero es complicado encontrar cosas en el foro: hay demasiadas rencillas/recriminaciones cruzadas en casi todos los hilos...) :ouch:

 
Muy buena pagina esa. De todas maneras yo aún no entiendo como la gente compra pandas por ahi, al aire. El otro dia un numismatico de Burgos (no tiene tienda, pero es de los que pone puesto) me vendía unas kokaburras.... de 34 gramos y pico O_O
Yo solo compro pandas al distri chino, claro que hay que andar cogiendole cantidades... si no, a numismáticos fruta.

A la larga, y creo que esto en unos años lo auto-reflotaré xD , en las monedas va a haber un premium importante relacionado con su pedigrí. Por ejemplo, yo no tengo ningún problema en pagar un par de eurillos extra por unos morgan dollars que vengan de Bowers&Merena o de Künker.

Y lo de PCGS o NGC ... En la tienda nos hemos hecho agentes oficiales de PCGS, y no sabes lo bién que duermes cuando te devuelven las monedas caras encapsuladas, protegidas, gradadas y autentificadas ^_^ Aprovecho la auto-publi para comunicar a foreros habituales que solemos asistir a sus sesiones de grading, y que juntando varios lotes sale bastante bién. Jorobar, me falta tiempo, aun os conozco a muy pocos. Mira que en su momento andaba yo que queria hacer una burbu-comida en Pucela para conocer a mas gente, pero me quitó las ganas el pasaorero... Todo se andará.
 
El hecho de que el algodón cambie de forma y de que la masa de husos desgastada desaparezca radicalmente, no debe movernos a confusión. Con arreglo a la ley general del valor, 10 libras de hilado, por ejemplo, equivalen a 10 libras de algodón y a 1/4 de huso, siempre y cuando que el valor de 40 libras de hilado sea igual al de 40 libras de algodón más el de un huso entero, o, lo que es lo mismo, siempre y cuando que para producir los dos términos de esta ecuación se requiera el mismo tiempo de trabajo. Arrancando de esta premisa, e! mismo tiempo de trabajo aparece representado, de una parte, en el valor de uso hilado y de otra parte en los valores de uso algodón y huso. Al valor le tiene, pues, sin cuidado el que aparezca encarnado en hilado, huso o algodón. El hecho de que el, huso y el algodón, en vez de yacer inmóviles, el uno junto al otro, se combinen en el proceso de la hilatura, combinación que altera sus formas útiles, convirtiéndolos en hilado no afecta para nada a su valor; es exactamente lo mismo que si se trocasen por un equivalente de hilado mediante un simple cambio.
El tiempo de trabajo necesario para producir el algodón es parte integrante del tiempo de trabajo necesario para producir el hilado al que sirve de materia prima, y se contiene, por tanto, en éste. Y otro tanto acontece con el tiempo de trabajo necesario para pro¬ducir la masa de husos sin cuyo desgaste o consumo no podría hilarse el algodón.12
Así, pues, cuando se analiza el valor del hilado, el tiempo de trabajo necesario para su producción, podemos considerar como fases distintas y sucesivas del mismo proceso de trabajo los diversos pro¬cesos concretos de trabajo, separados en el espacio y en el tiempo, que es necesario recorrer para producir el algodón y la masa de husos consumida, hasta convertir por fin en hilado los husos y el algodón. Todo el trabajo contenido en el hilado es trabajo pretérito. Pero el hecho de que el tiempo de trabajo necesario para la producción de sus elementos integrantes se haya ejecutado antes, esté, por decirlo así, en pluscuamperfecto, mientras que el trabajo invertido directa¬mente para llevar a término el proceso final, el hilar, se halle más cerca del presente, en pretérito perfecto, digámoslo así, es un hecho absolutamente indiferente. Sí para construir una casa se requiere una determinada masa de trabajo, digamos por ejemplo 30 días de trabajo, el hecho de que la última jornada de trabajo se incorpore a la producción 29 días después que la primera no altera en nada el total del tiempo de trabajo absorbido por la casa. Para estos efectos, es como si el tiempo de trabajo que se contiene en los instrumentos de trabajo y en la materia prima se hubiese invertido en una fase anterior del proceso de hilatura, con anterioridad al que en la fase final se añade bajo la forma de hilado.
 
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Por tanto, los valores de los medios de producción, el valor del algodón y el de los husos, expresados en el precio de 12 chelines, forman parte integrante del valor del hilado, o sea, del valor del producto.
Mas para ello han de darse dos condiciones. La primera es que el algodón y los husos sirvan real y verdaderamente para la pro¬ducción de un valor de uso. En nuestro ejemplo, para la fabricación de hilado. Al valor le es indiferente en qué valor de uso tome cuerpo, pero tiene que tomar cuerpo necesariamente en un valor de uso, sea el que fuere. La segunda condición es que solamente se invierta el tiempo de trabajo necesario para las condiciones sociales de pro¬ducción reinantes. Así por ejemplo, si para producir 1 libra de hilado sólo se requiere 1 libra de algodón, no deberá emplearse más. Y lo mismo por lo que se refiere a los husos. Sí al capitalista se le ocurriera, por un acto de su fantasía, emplear husos de oro en vez de husos de acero, cargaría con las consecuencias, pues en el valor del hilado solamente cuenta el trabajo socialmente necesario, o sea, el tiempo de trabajo necesario para producir husos de acero.
Ya sabemos qué parte representan, en el valor del hilado, los medios de producción, o sea, el algodón y los husos. Representan 12 chelines, es decir, la materialización de dos jornadas de trabajo. Ahora, trátase de saber cuál es la parte de valor que el hilandero, con su trabajo, añade al algodón.
 
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Gamu, tienes un mp.

Las compañias de grading en España aún andan cojas, aqui la gente va rollo "labriego" :
YESQUE SI NO LA TOCO NO ME PAECE REAL YE

:rolleye:

En la practica, tenerlas gradadas es garantia instantanea de demanda internacional, osea, aumentas la liquidez, que es una variable que muchos compradores aún no tienen en cuenta cuando están comprando random monedas en random tiendas/convenciones/plazas domingueras.
Por que si crees que vamos a vender la mayoria en suelo patrio vas listo... Lo normal es que tu comprador futuro se apellide Johnson, Vladinenko o Choi. 😀

Nosotros antes usabamos la cuenta de Femstore que abrimos hace unos meses con ellos en la convención de Boston'10, al final me voy a quedar yo con ella, a nombre de mi tienda. Por supuesto, puedes gradar con Lamas Bolaño, pero ... lo dicho, tienes un mp xD
 
Las compañias de grading en España aún andan cojas, aqui la gente va rollo "labriego" :
YESQUE SI NO LA TOCO NO ME PAECE REAL YE

:rolleye:


A la gente le gusta tocar, es lo que tiene, va en la naturaleza humana. Somos seres sensitivos...

Estoy de acuerdo en que se gana liquidez, reconocimiento y tranquilidad.

Pero supone un sobre-coste nada desdeñable...

¿de que márgenes estamos hablando Renovatio?

Gracias de antemano.
 
A la gente le gusta tocar, es lo que tiene, va en la naturaleza humana. Somos seres sensitivos...

Estoy de acuerdo en que se gana liquidez, reconocimiento y tranquilidad.

Pero supone un sobre-coste nada desdeñable...

¿de que márgenes estamos hablando Renovatio?

Gracias de antemano.

A parte que te arriesgas a que se pierdan las monedas por el camino o algo raro. ¿Esto es como el PSA, no, Renovatio?
 
Este trabajo ha de ser enfocado aquí desde un punto de vista totalmente distinto de aquel en que nos situábamos para analizar el proceso de trabajo. En el proceso de trabajo, todo giraba en tomo a un actividad encaminada a un fin: la de convertir el algodón en hilado. Cuanto más apto para su fin sea el trabajo, tanto mejor será el hilado suponiendo que todas las demás circunstancias no varíen. El trabajo del hilandero era un trabajo específicamente dis¬tinto de otros trabajos productivos, y la diferencia se revelaba subje¬tiva y objetivamente en la finalidad especial de hilar, en sus espe¬ciales manipulaciones, en el carácter especial de sus medios de pro¬ducción y en el valor de uso especial de su producto. El algodón y el huso son medios de vida del trabajo de hilandería, pero no sirven para fundir cañones. En cambio, enfocado como fuente de valor, el trabajo del hilandero no se distingue absolutamente en nada del trabajo del perforador de cañones, ni, para no salimos demasiado del campo de nuestro ejemplo, de los trabajos del plan¬tador de algodón y del fabricante de husos, materializados en los medios de producción del hilado. Esta identidad es la que permite que el plantar algodón, el fabricar husos y el hilar sean otras tantas partes sólo cuantitativamente distintas del mismo valor total, o sea, del valor del hilo. Aquí, ya no se trata de la calidad, de la naturaleza y el contenido del trabajo, sino pura y exclusivamente de su cantidad. Y ésta se calcula por una sencilla operación aritmética. Para ello, suponemos que el trabajo de hilar es trabajo simple, trabajo social medio. Más adelante, veremos que el supuesto con¬trario no hace cambiar los términos del problema.
A lo largo del proceso de trabajo, éste se trueca constantemente de inquietud en ser, de movimiento en materialidad. Al final de una hora de trabajo, las manipulaciones del hilandero se traducen en una determinada cantidad de hilado, o, lo que es lo mismo, una determinada cantidad de trabajo, una hora de trabajo, se materializa en el algodón. Decimos hora de trabajo, o lo que tanto vale, inversión de las fuerzas vitales del hilandero durante una hora, porque aquí el trabajo del hilandero sólo interesa en cuanto inversión de fuerza de trabajo, y no como la modalidad específica de trabajo que supone el hilar.
 
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Ahora bien, es de una importancia extraordinaria, decisiva, el que, mientras dura el proceso de transformación del algodón en hilados, este proceso no absorba más que el tiempo de trabajo social¬mente necesario. Sí, en condiciones normales, es decir, en las con¬diciones sociales medias de producción, durante una hora de trabajo a libras de algodón se convierten en b libras de hilado, sólo podrá considerarse como jornada de trabajo de 12 horas aquella que convierta 12 X a libras de algodón en 12 X b libras de hilo. Sólo el tiempo de trabajo socialmente necesario cuenta como fuente de valor.
Al igual que el trabajo, las materias primas y el producto presentan aquí una fisonomía completamente distinta de la que pre¬sentaban cuando enfocábamos estos elementos desde el punto de vista del proceso de trabajo en sentido estricto. Ahora, la materia prima sólo interesa en cuanto absorbe y asimila una determinada cantidad de trabajo. Sí la materia prima se convierte efectivamente en hilado mediante esta absorción, es porque la fuerza de trabajo se despliega y se le incorpora en forma de trabajo de hilatura. Pero aquí, el producto, el hilado no es más que el termómetro del trabajo absorbido por el algodón. Si durante una hora se tejen 1 2/3 , libras de algodón o se transforman en 12/3, libras de hilo, 10 libras de hilado equivaldrán a 6 horas de trabajo absorbido. Aquí, deter¬minadas cantidades de productos, fijadas por la experiencia, no re¬presentan más que determinadas cantidades de trabajo, una determinada masa de tiempo de trabajo cuajado. Son, simplemente, la materialización de 1 hora, de 2 horas, de un día de trabajo social.
 
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El que quiera encapsular y certificar las monedas puede enviarlas directamente a PGCS.

Sólo vale la pena para moneda muy bien conservada con valor numismático.
 

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