Un tuit viral afirma que el mercado japonés perdió más de 30 billones de yenes en diez minutos y que el Banco de Japón está vendiendo bonos del Tesoro de EE. UU. para frenar la caída. Ninguna de esas dos afirmaciones está confirmada por fuentes oficiales.
La publicación que ha corrido por X atribuye al mercado bursátil japonés una pérdida superior a los 30 billones de yenes en apenas diez minutos. La cifra, escrita con todos sus ceros, impresiona. El mensaje añade que el Banco de Japón está vendiendo de urgencia todos sus bonos del Tesoro de Estados Unidos para intentar contener el derrumbe. Y remata con una advertencia: algo muy grave está ocurriendo.
Qué dice exactamente el mensaje
El texto no aporta gráfico, enlace a un comunicado del banco central ni referencia a un índice concreto. Habla de «masacre» y de «derrumbe» sin especificar qué selectivo japonés los registra. Tampoco indica la fecha exacta del supuesto movimiento ni la fuente de la cifra. Son señales que invitan a la prudencia: un dato de esa magnitud, si fuera real, aparecería en los canales oficiales del Banco de Japón y en los principales medios económicos internacionales.
Por qué el Banco de Japón y los bonos de EE. UU. van juntos
Japón es uno de los mayores tenedores de deuda pública estadounidense. Cuando el yen se debilita o la volatilidad aprieta, el banco central y las entidades niponas han ajustado históricamente sus carteras de bonos extranjeros. Ese vínculo hace verosímil el relato para quien conoce el mercado. Pero una cosa es que el mecanismo exista y otra que se haya activado con esta urgencia y esta escala. Sin confirmación, la venta masiva de treasuries es una afirmación sin respaldo.
La cifra que hay que mirar dos veces
30 billones de yenes equivalen, a tipos de cambio habituales, a unos 200.000 millones de dólares. Es una cantidad enorme para diez minutos. Los desplomes bursátiles reales de esa envergadura dejan rastro en los índices, en los registros de los reguladores y en las portadas de la prensa económica. Aquí no hay ninguno de esos rastros.
Si el asunto afecta a tu dinero, contrasta con fuentes oficiales antes de tomar decisiones.