Sánchez cambia de planes y asiste a la final del Mundial
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido finalmente asistir a la final del Mundial entre España y Argentina, según ha trascendido en las últimas horas. Un giro de última hora que ya genera reacciones encontradas, sobre todo por el clima de opinión en redes y la coincidencia con la ausencia de Javier Milei, presidente argentino, quien no estará en el estadio.
La noticia, que ha corrido como la pólvora, choca con las expectativas iniciales de que Sánchez se ausentaría. Pero varias voces apuntan a que sus asesores le han recomendado no faltar a un evento con audiencia global estimada en 800 millones de telespectadores. La sombra del “gafe” —los comentaristas recuerdan que en la anterior final que ganó España en 2010, José Luis Rodríguez Zapatero también asistió, y el resultado fue positivo— planea sobre la decisión.
El coste del viaje y la gestión de la crisis de imagen
El desplazamiento del presidente en el Falcon, el avión oficial, reabre el debate sobre el gasto público en un momento de contención presupuestaria. Aunque Moncloa no ha detallado el coste, fuentes del entorno estiman que un viaje transatlántico puede superar los 200.000 euros en combustible y tasas. La decisión de acudir, además, se produce apenas unos días después de que se conociera la reactivación del pasaporte español para una figura clave del entorno presidencial, según apuntan algunas informaciones.
Pero el verdadero desafío no es económico, sino de imagen. La afición española, especialmente la más joven, ha popularizado en los últimos meses un cántico que previsiblemente se escuchará en el estadio. El temor en el entorno presidencial a un abucheo masivo es real, y más si la selección española gana o pierde. Un sector de la opinión pública espera que los silbidos se coreen al unísono con la afición argentina, lo que supondría una humillación internacional.
El factor Trump y la diplomacia improvisada
La coincidencia de la final en territorio estadounidense —Nueva Jersey— ha llevado a especular con un posible encuentro bilateral entre Sánchez y Donald Trump. Aunque la Casa Blanca no ha confirmado reunión, algunos analistas apuntan a que Sánchez aprovechará para tratar temas como el futuro de las renovables o la situación de la mujer del presidente, investigada en España. Sin embargo, el contexto es delicado: la relación con la administración Trump no pasa por su mejor momento, y cualquier gesto puede ser interpretado como debilidad.
Milei, por su parte, ha declinado la invitación, según fuentes de Presidencia argentina. La ausencia del líder libertario —que mantiene una relación tensa con Sánchez— deja al presidente español como la figura política más destacada del palco, junto a Infantino, presidente de la FIFA. Un escenario que algunos califican de “trampa” porque Sánchez quedará expuesto en solitario ante las cámaras.
¿Afectará la presencia de Sánchez al resultado deportivo?
Más allá de la política, existe una corriente de opinión que considera que la presencia del presidente es un mal presagio para la selección. El calificativo de “gafe” se ha repetido con insistencia. Sin embargo, no hay datos que respalden esta superstición: en el Mundial de 2010, Zapatero estuvo presente y España ganó. Los analistas deportivos recuerdan que el equipo llega en buena forma, con una defensa sólida y un ataque liderado por la nueva generación de talentos.
La incógnita es cómo afectará el ambiente en la grada. Si los abucheos sonoros se producen, podrían desestabilizar al equipo, aunque los jugadores han mostrado en el pasado capacidad para aislarse del ruido externo.
Con todo, la decisión de Sánchez está tomada. Y sea cual sea el resultado, el presidente será el centro de atención, para bien o para mal. Como apunta un analista: “Es un cleptómano del poder; no puede evitar buscar el foco”. Esta vez, el foco será de 800 millones de espectadores.