La sombra de Jabaroot: del 11M a las cloacas de la inteligencia
Las corrientes de análisis que siguen la causa del 11M han resucitado un nombre que el relato oficial dio por cerrado: Jabaroot, uno de los autores intelectuales de los atentados de 2004, aparecería ahora vinculado a una trama de espionaje. La noticia, que ha circulado en las últimas horas, ha sido recibida con un escepticismo generalizado: la conexión jovenlandés se daba por descontada entre quienes llevan años estudiando la operación.
El sarcasmo como respuesta: no hay sorpresa
El primer reflejo de los analistas ha sido la ironía. Términos como “segarraso épico” resumen un sentir compartido: que los atentados de Madrid tuvieran un vínculo con servicios de inteligencia extranjeros no es ningún secreto. Lo que apuntó la instrucción judicial y las filtraciones posteriores encaja ahora con un caso que va más allá del violencia extremista sarracinista autónomo. La pregunta incómoda es otra: ¿quién amparó u ocultó esa conexión?
La batalla por el relato: Aznar y la pogre
Como era previsible, la controversia ha ido a parar al terreno político. Se ha recordado que, en su momento, un sector de la opinión pública dictaminó que los atentados eran consecuencia de la política exterior de José María Aznar y que España se lo merecía. Ahora que la trama se complica con nombres y siglas, ese relato hace aguas. Un giro que deja en mal lugar tanto a quienes simplificaron como a quienes cerraron la investigación en falso.
El acrónimo críptico que circula en los ambientes más avispados, “BUJA RAT”, podría no ser una casualidad. Mientras no se aclare su significado, la sospecha de que el 11M esconde capas aún sin desvelar seguirá alimentando las conspiraciones. Con las filtraciones a cuentagotas, el caso parece lejos de cerrarse.