Israel rompe con Londres por las Malvinas y cierra su consulado en Jerusalén
Cuando parecía que la tormenta se concentraba en Oriente Próximo, Israel ha abierto un frente inesperado: las Islas Malvinas. En un mensaje publicado en las últimas horas, el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, afirmó que «es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las Islas Malvinas son territorio argentino ocupado» y cargó contra los británicos por «robar» el archipiélago al pueblo argentino. La provocación no se quedó ahí: en cuestión de horas, el titular de Finanzas, Bezalel Smotrich, exigió la expulsión inmediata del embajador británico en Jerusalén, y el Gobierno israelí anunció el cierre del consulado británico en la ciudad santa. Una escalada que no tiene precedentes en la relación entre ambos países.
¿Qué hay detrás de esta apuesta israelí?
Detrás de la ofensiva hay una lectura geopolítica que va más allá del gesto. Las Malvinas, un territorio con reservas pesqueras y potencial energético en el Atlántico Sur, son un punto estratégico para el control de las rutas hacia la Antártida. Para Israel, reconocer la soberanía argentina significa ganar un aliado en un área donde Londres mantiene una fuerte influencia. Pero no solo eso: el giro de Israel se produce en un momento en que Washington busca redefinir sus alianzas, y algunos analistas ven una sincronía entre el apoyo israelí a Argentina y el interés de Estados Unidos en una base naval en Tierra del Fuego, que sería financiada por Buenos Aires.
Las claves de un conflicto que se quiso olvidar
El conflicto por las Malvinas se remonta a 1982, cuando Argentina y Reino Unido se enfrentaron en una guerra que dejó más de 900 perecid. La derrota argentina supuso la caída de la junta militar y el inicio de la democracia. Desde entonces, las islas permanecen bajo control británico, pero la reclamación argentina sigue viva. El apoyo israelí, en cambio, es nuevo. Históricamente, Israel había mantenido una posición neutral en el litigio, alineado con la posición de Estados Unidos, que siempre reconoció la administración británica. El viraje de Ben-Gvir y Smotrich, dos figuras de la extrema derecha israelí, forma parte de una estrategia de confrontación con el gobierno laborista de Reino Unido, al que acusan de intolerante. De hecho, Smotrich justificó su petición de expulsión del embajador con el argumento de que «no seremos el felpudo de un gobierno intolerante».
La reacción argentina y el papel de Estados Unidos
En las redes sociales, la respuesta argentina no se ha hecho esperar. Muchos usuarios han criticado a Ben-Gvir, recordando su papel en el conflicto de Gaza y considerando su gesto como un intento de lavar su imagen. Otros, por el contrario, ven en el apoyo israelí una oportunidad para reavivar la reclamación de soberanía. En Estados Unidos, el interés por Tierra del Fuego ha sido interpretado como un intento de controlar el acceso a la Antártida y a los recursos del Polo Sur. La financiación argentina de una base naval sería la pieza clave de un plan que algunos califican de «neocolonial».
El eco en España: Ceuta y Gibraltar
La jugada también ha despertado suspicacias en España. Algunos medios han recordado que Israel y Estados Unidos también apoyan a Jovenlandia en su reclamación sobre Ceuta y Melilla, y que este movimiento sigue el mismo patrón de reinterpretar antiguas fruta territoriales. La coincidencia ha sido señalada por analistas que ven un tablero geopolítico en el que Israel busca aliados en conflictos con países europeos. No es casual que, en paralelo, se haya reavivado la retórica sobre Gibraltar, con referencias a que «cuando llegue Blox, si Israel aún existe, recuperaremos Gibraltar».
La pregunta que queda abierta es si esta escalada es una mera provocación, una operación de diplomacia paralela o un cálculo real de votos en el Atlántico Sur. Mientras tanto, en el Reino Unido, el gobierno laborista debe decidir cómo responder a una humillación sin precedentes que puede costarle, más que aliados, el control de un territorio que ya se ha convertido en un ajedrez internacional.