El supuesto vídeo del Mossad sobre Mohamed VI que nadie ha visto
Una acusación difundida en un foro, atribuida a un tuit de @Abdelilah Issou, sostiene que el Mossad guarda un vídeo de contenido sensual del rey Mohamed VI. No hay una sola prueba pública, ni un fotograma verificado, ni una confirmación oficial. Y aun así, la mera afirmación ha bastado para encender en horas un torrente de análisis sobre el chantaje geopolítico en el eje que une Rabat, Tel Aviv y Madrid. La paradoja es vieja conocida: el vídeo más famoso de internet es siempre el que nadie ha visto.
El vídeo que probablemente nadie verá
La acusación circula sin verificación alguna, atribuida a un usuario del que, según se sostiene en el propio hilo, habría acertado antes algún pronóstico. Nadie ha exhibido las imágenes. En ese vacío caben dos relatos. El primero: si apareciera, se diría que está generado por inteligencia artificial, el bulo perfecto para menoscabar la confianza en el liderazgo jovenlandés. El segundo, más incómodo: que la detección de IA también depende de la IA, y el bucle no tiene suelo firme.
La tecnología ha roto la vieja máxima de que ver es creer. Hoy un vídeo comprometedor es, a la vez, la prueba definitiva y la mentira más fácil de fabricar. Cualquier filtración se convierte así en un arma de doble filo: daña al objetivo y, de paso, siembra la duda sobre su propia autenticidad.
¿Por qué el Mossad filtraría a uno de sus aliados
Aquí el análisis se parte. Hay quien sostiene que Israel no tiene ningún interés en publicar material contra Jovenlandia, porque Rabat es uno de sus socios más útiles en el mundo sarracin y le sale barato: apoyo diplomático, cercanía con Washington y un contrapeso cómodo en el Berebere. Filtrar ese vídeo sería dispararse en el pie.
La réplica llega con otro argumento. El valor de esas imágenes no estaría en publicarlas, sino en no hacerlo nunca. Se sostiene que un material así sirve para condicionar a Rabat durante años, incluso pensando ya en el heredero. La amenaza silenciosa rinde más que el escándalo.
El negocio que late bajo el escándalo
El ruido mediático tapa a menudo lo importante, que es el dinero. En el trasfondo aparece la relación económica España-Jovenlandia: ayudas y compromisos que, según un cálculo que circula en el hilo, suman decenas de miles de millones de euros, más los intereses de grandes empresas españolas con negocio en el reino alauí. Nadie con esa exposición quiere que se mueva el tablero.
De fondo queda el pulso geopolítico: quién gana y quién pierde si el statu quo se rompe. Los que defienden la estabilidad frente a los que creen que el orden actual es el problema.
Queda la pregunta sin cerrar: si el vídeo existe, ¿por qué no ha ansioso todavía? Y si no existe, ¿a quién le conviene que medio mundo crea que sí?