El mercado tumba a EE.UU. en 24 horas: Bessent se queda sin plan
El mercado ha tumbado a Estados Unidos en 24 horas. No es retórica: la intervención coordinada con Japón aguantó tres sesiones, pero la que ha tenido que lanzar el Tesoro esta semana no ha llegado a dos. El rendimiento sigue mandando y los responsables de la administración miran cómo se les descuadra el tablero.
La intervención que no convence: dos sesiones y a la calle
El dato que lo explica todo es sencillo. La última operación coordinada con Japón duró tres sesiones; la actual lleva perdida antes de cumplir dos. No hace falta ni discutir si el Tesoro quería o no influir en el rendimiento: aunque quisiera, no puede con unos 2.000 millones más por operación. Es una gota en un océano de deuda ejecutándose a plazo.
El efecto en el bolsillo del lector es directo. Si la curva estadounidense se descontrola, el precio del dinero en dólares marca el paso al global: hipotecas, bolsas y el coste de financiación de medio planeta se mueven al son de esa caída. La administración Trump no está, hoy por hoy, en condiciones de cambiar esa música con parches de 2.000 millones.
Trump y el relato que se desmorona
La Casa Blanca intenta vender que todo va bien, pero el mercado ha firmado otra cosa en 24 horas. Da la impresión de que el margen de maniobra se reduce y que la apuesta por intervenir se ha quedado sin munición. Entre tanto, el celebratorio vídeo de un analista acariciando sus lingotes de plata resume el clima: algún sector da ya por muerto al dólar fuerte.
La gran incógnita es si queda un plan B. El A ha muerto en menos de dos sesiones y, visto lo visto, nadie lo ve aparecer en lontananza.