Detenido mientras se desangraba: el escándalo policial en Reino Unido
Un joven de 18 años es apuñalado cinco veces. Su agresor, de 23, llama a la policía y se hace pasar por víctima de un ataque racista. Los agentes esposan al herido, que yace en el suelo desangrándose, y lo detienen. Minutos después, el chico muere. La escena, grabada y difundida en redes, ha desatado la indignación.
Ocurrió en Southampton en diciembre de 2025. Henry Nowak, estudiante de Finanzas en la Universidad de Southampton, volvía de una noche de fiesta cuando se cruzó con Vickrum Digwa, un sij de 23 años. Digwa, armado con un cuchillo ceremonial kirpan de 21 cm, lo apuñaló cinco veces. Acto seguido llamó a la policía y les dijo que Nowak le había agredido por racismo. Los agentes creyeron su versión: esposaron a Nowak, que ya estaba gravemente herido, y lo detuvieron. En el vídeo se oye al muchacho repetir "I can't breathe" mientras lucha por respirar. Nadie le prestó auxilio. Se desangró y murió.
La analogía con George Floyd es inevitable, pero este caso es más grave aún: la víctima era inocente, el agresor estaba mintiendo y la policía lo vio morir sin intervenir. En lugar de proteger a un ciudadano herido, se convirtieron en cómplices de su muerte por omisión.
La justicia británica ha condenado a Digwa a cadena perpetua revisable. Pero la actuación policial queda sin depurar. Las autoridades, que tanto pregonan su compromiso antirracista, detuvieron al apuñalado en lugar del apuñalador. La pregunta que flota en el ambiente: ¿habría sido la misma respuesta si el agresor hubiera sido blanco y la víctima, sij?
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