Vecinos de La Adrada se saltan la normativa para frenar el incendio
Tres días viendo las llamas coronar los montes sin que llegara ni un efectivo ni un medio aéreo. Esa fue la gota que colmó el vaso para los vecinos de La Adrada, un pueblo de Ávila que decidió tomar cartas en el asunto cuando la administración brilló por su ausencia. El resultado: 200 personas se negaron a evacuar y 60 de ellas, organizadas a través de un grupo de WhatsApp, empezaron a hacer cortafuegos por su cuenta, saltándose toda la normativa medioambiental. «Nos saltamos todo a la torera para hacer cortafuegos entre los piornos y los pinares», confiesa Roberto Alcocer, dueño de un concesionario local y anfitrión improvisado de la resistencia civil.
La paradoja no es menor: para salvar su territorio, tuvieron que infringir las reglas que supuestamente lo protegen. Y mientras el monte se quemaba, la maquinaria legal –que tipifica como delito tocar árboles sin permiso– quedaba en evidencia. Algunos juristas apuntan que, aunque la acción es típica, no es antijurídica si se actúa en defensa propia y de bienes ajenos ante una emergencia. Las multas son posibles, pero recurribles. La pregunta que queda en el aire: ¿multarán o reconocerán a quienes hicieron lo que el Estado no pudo?