Turquía vende misiles a Ucrania y la UE paga con dinero ruso
¿Se puede armar a Ucrania con misiles turcos, pagar la factura con activos rusos congelados y, al mismo tiempo, mandar a los emisarios de Trump a Moscú a hablar de paz? La secuencia de titulares de las últimas horas sugiere que la escalada y la negociación no son fases opuestas, sino piezas del mismo tablero.
La Unión Europea ha transferido 1.500 millones de dólares a Ucrania procedentes de activos rusos inmovilizados. Turquía, por su parte, ha entrado en el juego militar con la venta de misiles. El dinero y las armas se acumulan en el bando ucraniano, pero el pulso sobre el terreno no pinta igual de optimista.
El frente no perdona: el Donbas en cifras
Los análisis sobre la posición de las tropas rusas dibujan una realidad incómoda: están a 5 kilómetros de Kramatorsk y Sloviansk por el este, y a 10 por el norte. Solo queda un 5% del Donbas por controlar, concretamente el 10% de Donetsk, porque Lugansk se dio por liberado hace casi un año. La ofensiva rusa, lejos de agotarse, está destruyendo los puertos y las fábricas que sostienen los ingresos de Ucrania. Dinero europeo y estadounidense que, según esta lectura, se está evaporando en el frente.
La paz que traen Witkov y Kushner
Mientras tanto, la Casa Blanca ha designado a Witkov y a Kushner como emisarios para Moscú. No llevan una ofrenda, sino una petición. Hay quien sostiene que van a rogar a Rusia que deje de destruir la maquinaria industrial que Occidente ha financiado. La respuesta rusa, previsiblemente, será una sonrisa. Los precedentes históricos no son un consuelo: Napoleón y Hitler ya intentaron algo parecido y acabaron mal.
La estrategia actual combina misiles, dinero europeo y diplomacia improvisada. Cabe preguntarse si alguien en Washington ha mirado el mapa del Donbas antes de enviar a sus hombres. Visto desde fuera, el plan tiene la lógica de un póquer donde las fichas las paga la UE.