El aire acondicionado a 25°C ya es un lujo que divide el verano
Mientras un usuario presume de tener el cuarto a 25 grados con aire puesto, otro relata que vive en un último piso sin refrigeración y que al salir a la calle nota alivio. La primera ola de calor del verano está dejando dos Españas: la que puede permitirse la climatización activa y la que sufre en áticos que parecen hornos.
Por un lado, están los que encienden el aire y lo mantienen a 25°C, una temperatura que a algunos les produce dolor de cabeza. Por otro, quienes se adaptan con métodos más extremos: vestir manga larga en casa, cerrar ventanas pero no persianas, y aguantar el sofoco de un PC encendido a pleno rendimiento.
La paradoja del que sale a refrescarse
Uno de los testimonios más llamativos es el de quien vive en una vivienda sin aire acondicionado y afirma que al salir a la calle nota una gran diferencia de temperatura que le hace sentir bien. La calle, en pleno agosto, se convierte en su refugio. Otro, en cambio, se pasa el verano tapado con una manta, lo que sugiere que el frío del aire acondicionado puede ser excesivo.
En Asturias, con 25°C a la sombra bajo un árbol o en una playa, la perspectiva es muy distinta. El norte se presenta como el paraíso del que huye del calor extremo, mientras el sur y los pisos mal orientados se convierten en infiernos particulares.
Consumo eléctrico y salud
El debate sobre el consumo eléctrico está implícito: el aire acondicionado dispara la factura, pero renunciar a él en un piso sin sombra puede ser insoportable. Además, los dolores de cabeza asociados al aire recuerdan que la solución técnica no es perfecta. Mientras tanto, el verano solo acaba de empezar.