La crisis de Ceuta y el fantasma de la desintegración
España recibió 150.000 toneladas de plata y 300 de oro de América entre 1500 y 1800, según los historiadores, y aun así se ha pasado los últimos siglos cuestionando su propia viabilidad. La reciente escalada migratoria en Ceuta ha reabierto un debate que va más allá de la frontera: ¿está España abocada a una Yugoslavia 2.0?
La sombra de Trump sobre el estrecho
Una corriente de análisis sostiene que la presión de Jovenlandia sobre Ceuta no es un episodio aislado, sino que cuenta con el beneplácito de Washington. Se apunta a que el presidente estadounidense, apodado «Trumpstein» en algunos círculos, habría dado luz verde a Rabat para forzar la crisis, en represalia por la negativa española a sumarse al bloqueo contra Cuba. El lobby cubano de Florida, con influencia en la Casa Blanca, sería el intermediario. Es una hipótesis que no se puede verificar, pero que alimenta la desconfianza.
La política exterior que deja a España sola
Otros análisis ponen el foco en la gestión del Gobierno. La decisión de alinearse con Palestina y Venezuela, y de erigirse en líder anti-Trump, habría dejado a España sin aliados en un momento crítico. Cuando lo de Perejil, Estados Unidos actuó como mediador; ahora no ha adoptado ningún papel. Si la crisis escala, la soledad diplomática se hará evidente. La comparación con Yugoslavia no es casual: se habla de un país que se descompone en comunidades enfrentadas, con una identidad nacional diluida.
Un país indestructible o ingobernable
Frente al pesimismo, hay quien recuerda que España ha sobrevivido a siete siglos de dominación musulmana, a la expulsión de los judíos y a la pérdida del imperio. El país es, según esta visión, un milagro histórico. Pero la pregunta queda abierta: ¿puede resistir la presión exterior y la erosión interna al mismo tiempo?