Trump pone contra las cuerdas a Europa: o resuelve inmigración y energía o el continente se desvanece
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este martes una advertencia sin precedentes desde la cumbre de la OTAN en Ankara. Sentado junto a Recep Tayyip Erdogan, el mandatario estadounidense fue directo: si Europa no arregla sus dos problemas estructurales -inmigración y energía- dejará de existir como tal. "Ya no tendrán Europa", sentenció. Una frase que no es retórica: es el diagnóstico de quien sabe que el viejo continente depende de terceros para sobrevivir.
El chantaje del gas argelino y la migración como moneda de cambio
La conexión entre ambos frentes no es casual. Argelia suministra gas a Europa mientras sus ciudadanos emigran masivamente, y las tasas de delitos graves asociadas a ciertos colectivos han reabierto el debate sobre la seguridad. Quienes analizan la situación señalan que el país norteafricano utiliza el suministro energético como palanca para que Europa acepte su flujo migratorio. Un chantaje que Bruselas no termina de resolver. Entre las propuestas que circulan en ámbitos escépticos con el statu quo, suena con fuerza la opción de establecer protectorados o tomar el Sáhara Occidental como zona de deportación -un territorio que, según algunos análisis, ya es de facto parte de Europa por su riqueza en fosfatos y su ubicación estratégica.
La respuesta europea: entre la dependencia y la resignación
Los cálculos económicos y geopolíticos chocan. Por un lado, enviar migrantes a terceros países como Albania tiene costes que nadie ha detallado. Por otro, no hacerlo sale aún más caro. La UE ya ha aprobado una legislación sobre deportaciones, pero ni siquiera sabe en qué países externos materializarla. Mientras, la OTAN sigue siendo el paraguas de seguridad que Trump podría dinamitar si Europa no reacciona. "Si alguna vez disolviera la OTAN, sería la oportunidad", se argumenta desde sectores que ven en ese movimiento la única vía para que Europa recupere soberanía.
Lo que nadie resuelve: ¿tiro de aviso o profecía autocumplida?
Hay quien sostiene que el problema energético europeo lo han alimentado las propias oligarquías estadounidenses, y que la inmigración es un asunto que ni siquiera Washington controla. La advertencia de Trump, en ese contexto, sería un aviso a navegantes antes de que la Casa Blanca adopte medidas más duras. Pero las posturas oscilan entre quienes creen que el presidente estadounidense "suelta las verdades del barquero" y quienes lo ven como un farol. Lo cierto es que, con el gas argelino en el centro y la migración sin canalizar, Europa está más vulnerable que nunca. La pregunta que queda en el aire: ¿será capaz de reaccionar antes de que la advertencia se convierta en hecho consumado?