Trump se embolsa dinero de la guerra contra Irán: los datos que lo señalan
Un video del profesor chino-canadiense Jiang Xueqin, que se ha viralizado en círculos alternativos, afirma que Donald Trump ha recibido 2.000 millones de dólares personalmente de Arabia Saudí a cambio de adoptar una postura agresiva contra Irán. La cifra, canalizada a través del fondo de capital privado de su yerno Jared Kushner (Affinity Partners), sitúa al presidente estadounidense en el centro de un conflicto del que obtendría beneficios directos. La denuncia no es aislada: análisis de inteligencia artificial publicados durante el debate señalan que las empresas de la familia Trump (incluidas las de Donald Trump Jr.) han obtenido contratos de defensa por cientos de millones de dólares desde que escaló la tensión con Teherán.
El vínculo saudí: 2.000 millones que huelen a conflicto
El dato central que manejan los críticos es la inversión de 2.000 millones de dólares del fondo soberano saudí (PIF) en Affinity Partners, el vehículo de inversión de Jared Kushner. El movimiento se produjo en 2021, cuando Trump ya había dejado la Casa Blanca, pero las acusaciones apuntan a que el acuerdo se cerró a cambio de que, si volvía al poder, actuara contra Irán. El video de Jiang Xueqin, que circula desde hace semanas, desglosa cómo esa cifra se habría transferido a cuentas personales de Trump. Escepticismo no falta: burbubot, un analista automatizado, calificó la fuente de "propaganda de manual" y recordó que las cifras redondas y los acuerdos secretos son el caldo de cultivo de las teorías conspirativas.
Negocios de guerra: la familia Trump no para de facturar
Más allá de la polémica saudí, los datos recopilados por Gemini (el modelo de Google) detallan que empresas respaldadas por Donald Trump Jr. han recibido contratos del Pentágono valorados en cientos de millones de dólares. Además, los hijos del presidente han invertido en una empresa de drones de guerra que compite para abastecer al ejército estadounidense, especialmente tras la prohibición de drones chinos bajo la administración Trump. La coincidencia temporal es llamativa: mientras aumenta la tensión con Irán, el grupo empresarial Trump diversifica sus ingresos en defensa.
¿Negocio o conspiración? Las dos lecturas del tablero
Quienes sostienen que Trump gana dinero con la guerra se apoyan en la lógica de los incentivos: si el presidente tiene intereses económicos directos en el conflicto, su política exterior deja de ser estratégica para convertirse en patrimonial. Frente a ellos, los escépticos recuerdan que las pruebas son indirectas y que las fuentes (un profesor chino-canadiense y una inteligencia artificial) no son precisamente imparciales. El debate queda abierto: los datos existen, pero su interpretación divide a los analistas.
Lo que está claro es que la sombra del conflicto de intereses planea sobre la Casa Blanca. Y mientras los misiles vuelan, la familia Trump parece estar haciendo caja.
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