España solo ha ganado tres partidos de Mundial desde la gloria de 2010
Desde aquella tarde de julio de 2010 en Johannesburgo, la selección española ha disputado tres Mundiales —2014, 2018 y 2022— y su cosecha de victorias es humillante: tres. Exactamente las mismas que logró en un solo torneo, el de Sudáfrica, camino del título. El dato, frío y demoledor, reduce a escombros el relato de una época dorada que se ha quedado en un espejismo.
Las tres victorias: un inventario que duele
La lista de triunfos parece de un equipo menor: 3-0 a Australia en 2014 (ya eliminados), 1-0 a Irán en 2018 (con un gol en propia puerta y sin merecerlo) y 7-0 a Costa Rica en 2022 (rival que no pasó de fase). El resto son derrotas, empates y muchas decepciones. En Rusia 2018, por ejemplo, España solo ganó un partido en todo el torneo, y el balance global es de tres victorias en 14 encuentros mundialistas. Un 21% de efectividad.
El problema de siempre: la falta de gol
Las voces que culpan a la ausencia de un killer tienen peso. España dominó la posesión durante años, pero sin Villa —el máximo goleador histórico— ni un recambio a la altura, el equipo se ha estrellado contra defensas ordenadas. La irrupción de Lamine Yamal genera esperanza, pero su juventud y falta de definición en los momentos clave levantan dudas. Como se ha señalado, mientras el centro del campo sea de primer nivel, si no hay quien la enchufe, todo queda en un bonito pájaro de posesión estéril.
El futuro: del 'tiquitaca' al 'octavofinalismo'
El pesimismo se ha instalado. La frase «volvemos al octavofinalusmo de toda la vida» resume un sentir que pocos discuten: nadie, con dos dedos de frente, espera que España llegue a semifinales en el próximo Mundial. El dato descoloca: la generación que ganó el Mundial en 2010 logró en un solo torneo tantas victorias como las tres siguientes juntas. O la historia fue un milagro, o el presente es una larga travesía por el desierto.