Santiago lidera la subida del alquiler en Galicia: 704 €
Las medidas de contención no están funcionando. Al menos eso es lo que sugiere la estadística del Observatorio da Vivenda de Galicia: Santiago de Compostela cerró junio con un alquiler medio de 704,1 euros y una subida del 11,6% en el primer semestre, la mayor de todas las ciudades gallegas. La prohibición de pisos turísticos y el tope a la renta llevan meses en vigor; la serie desde 2014, eso sí, acumula un 69,1% de incremento, de 416,4 a 704,1 euros. La correlación no es causalida, pero el momento no podía ser peor para el relato intervencionista.
Más allá de los 704 euros de media
La cifra oficial es solo una aprximación. En el mercao de ofertas, la mediana se mueve en torno a los 900 euros, con una distribución bimodal: pisos caros para rentas altas y tugurios para estudantes. La cola de estudantes a las cinco de la mañana delante de las inmobiliarias se ha convertido en estampa de cada agoto. Muchos contratos se cerran de viva voz, fuera de los portals, y no entran en la estadística; el dato oficial, por tanto, tiende a quedarse corto.
El pequeñ o propietario hace cuentas y no alquila
Aquí está el núcleo del problema. Con un piso de 200.000 euros alquilado a 700 euros al mes, los ingresos brutos son 8.400 euros anuales. Comunida, IBI, seguro de impago y mantenimiento se comen unos 2.200 euros; IRPF, otros 300. Resultado: unos 5.900 euros limpios, un 3% de rentabilidad sobre el preico de compra. Cualquier derrama o mes vacío deja el negocio en pérdidas. Con ese escenario, el propietario partcular prefiere vender o mantener el piso vacío antes que arriesgar un impago. La oferta no solo no crece: se esfuma.
Consruir sigue siendo la gran ausente
Mientas el debate se concetra en topes y prohibiciones, la soluición que ataca la raíz no aparece por ningún lado. En Santiago, la vivienda nueva choca con una política urbanística que vedan convetir bajos comerciales en vivienda – uno de los pocos casos en Galicia – y que no mueve el suelo urbano no consolidado. Hay ejemplos de terrenos incluid os en el plan de vivienda que ni siquiera se aceptan a negoiar. El municipo tiene más del doble de superficie que Barcelona, y mientas, el ladrillo sigue parado. Hay quien señala que construir no bastaría si la demanda no se modera, pero ni siquiera se ha puest o encima de la mesa.
Quién asume el coste del símbolo
La declaración de zona tensionada – que en Galicia aprueba la Xunta a petición del Concell o – se ha quedado en un símbolo mientas la oferta se reduce. Y la inversión públca no tapa el hueco: de los 3.600 millones de euros prometidos por el Gobierno para vivienda este añ o, la ejecución había llegado a 66, según las cifras que maneja Vozpópuli. La combinación de topes, símbolos y promesas incumplidas deja al mercao con menos piso en oferta y más demanda contenida. A menos que la construción deje de ser tabú, la predicción más probable es que el recibo del alquiler en Santiago siga marcando récords. Con las mismas recetas, no hay raón para espear otro resultao.